Universidades deben planificar su desarrollo institucional

Todo proceso de planificación institucional debe guardar concordancia con el Plan Nacional de Desarrollo y los planes operativos regionales y locales propuestos por SENPLADES, pues, “su observancia será de carácter obligatorio para el sector público e indicativo para los demás sectores” (Art. 280 de la Constitución vigente).

En la formulación del plan de desarrollo institucional, sus propósitos y acciones deben inscribirse en el Plan Nacional de Desarrollo y en los planes estratégicos de los gobiernos locales, provinciales y regionales, es decir, deben estar articulados a la problemática local, regional y nacional.

La educación superior debe caracterizarse por la capacidad de planificar su desarrollo institucional, programar sus actividades, ponerlas en práctica y evaluarlas en forma permanente con miras a su acreditación.

Actualmente no puede haber una institución de educación superior sin un plan institucional y sin planes operativos anuales de las diferentes dependencias que respondan al plan general, que sean elaborados y aplicados en forma participativa, y evaluados técnicamente en perspectiva de mejorar la calidad de la educación.

La incorporación del planeamiento, la evaluación y la acreditación en la educación superior requiere de un nuevo tipo de organización que actúe con visión de futuro, que se adelante a los acontecimientos, que abra espacios de diálogo y participación de sus miembros, que trabaje en equipo, que tenga liderazgo y cultive valores.

Por la trascendencia de estos procesos de planeamiento y acreditación se requiere institucionalizarlos, incorporarlos como parte substancial de la educación superior, aplicarlos correctamente para lo cual se debe contar con personal académico y administrativo capacitado y entrenado mediante cursos, diplomados, pasantías, seminarios, talleres y demás eventos académicos.

Una forma de planificación de la educación superior podría ser la organización de sus actividades por programas que respondan a su misión y plan institucional, considerando la pertinencia del programa para atender las necesidades locales, cantonales, regionales y nacionales; la contribución al desarrollo de la investigación y de la producción intelectual; los recursos docentes, dicentes, didácticos, físicos, tecnológicos, financieros y de apoyo al programa; su relación con el sector profesional y su capacidad para establecer sus propios estándares e indicadores de calidad que servirán de base para su evaluación permanente.

Plan Institucional

Cada institución de educación superior se debe gobernar en base a un plan institucional del cual se desprendan un conjunto articulado de planes y programas específicos de desarrollo institucional; todos ellos deben ser elaborados en forma participativa y aplicados en forma obligatoria, con una veeduría académica que vigile su cumplimiento y evalúe sus resultados. Es necesario actuar con una visión prospectiva en un horizonte del mediano y largo plazo.

El plan institucional, como herramienta técnica, debe ser concebido, no solamente como un conjunto de acciones cuya formulación emana de problemas reales, sino como un dispositivo de acciones posibles y necesarias que podrán llevarse a cabo a partir de la voluntad concertada de los actores involucrados en los procesos.

El plan institucional debe servir de referencia para la elaboración de los planes operativos anuales de las diferentes carreras profesionales y programas académicos, planes que deberán ser elaborados con la activa participación de sus respectivos actores. El seguimiento y la evaluación serán fundamentales al momento de su ejecución.

El planeamiento y la evaluación deben ser concebidos, elaborados y aplicados como dos partes de un mismo proceso que apunta al desarrollo institucional. Son dos momentos indispensables y complementarios que se necesitan mutuamente. La autoevaluación institucional requiere del planeamiento como el punto de partida y de referencia del proceso, y de la evaluación externa para la acreditación de sus acciones. A su vez, el planeamiento institucional cobra vida con la autoevaluación en la medida que ayuda a mejorar sustantivamente sus propuestas con miras a la acreditación. La evaluación y acreditación, a su vez, no podrán intervenir si no existe planeamiento y autoevaluación institucional.

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