

La segunda jornada incluyó una visita de campo al sitio arqueológico de Ligüiqui, donde el cabildo de esta comuna ancestral recibió a los 57 participantes provenientes de distintas provincias. Allí se realizaron ejercicios de cartografía de riesgos y amenazas del patrimonio marítimo, además de un recorrido guiado por el sitio a cargo de comuneros locales. Esta experiencia permitió conectar la teoría con la práctica, visibilizar el rol de las comunidades como custodias del patrimonio, comprender el uso social de recursos patrimoniales inmuebles como es el caso de los corrales marinos de Ligüiqui, y fortalecer la articulación entre academia, instituciones especializadas, gobiernos locales y ciudadanía.


1. Fortalecer los marcos de gobernanza y la implementación de la Convención de 2001 en el Ecuador.
2. Impulsar programas de formación técnica y científica en materia de patrimonio cultural subacuático.
3. Promover la participación comunitaria mediante enfoques de cogestión, cultura oceánica (ocean literacy) y salvaguardia participativa.
4. Integrar el PCS en agendas amplias de sostenibilidad cultural, ambiental y marítima, vinculándolo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la resiliencia climática.
El taller, además, dejó aportes significativos para posicionar al patrimonio cultural subacuático como un componente estratégico para el Ecuador. Entre los principales resultados de las jornadas se encuentran:
• Revalorización del PCS: Se consolidó la comprensión colectiva del PCS como patrimonio cultural de alto valor histórico, científico y social. Se amplió su percepción más allá de lo arqueológico, vinculándolo con la identidad marítima, la planificación costera y las políticas de desarrollo sostenible.
• Apropiación del marco internacional: Los participantes profundizaron en los principios y directrices de la Convención de la UNESCO de 2001, reforzando el conocimiento sobre el marco jurídico y ético que regula la protección del PCS y sus implicaciones prácticas en Ecuador.
• Diagnóstico compartido: Se construyó un diagnóstico participativo sobre riesgos, desafíos y oportunidades del PCS, identificando amenazas prioritarias, brechas de capacidades y actores clave. Este insumo constituye una base sólida para orientar futuras acciones y políticas públicas.
• Diálogo interinstitucional e intersectorial: El taller generó un espacio de encuentro entre autoridades, academia, comunidades costeras y otros actores, promoviendo el reconocimiento de responsabilidades compartidas y la necesidad de avanzar hacia modelos de gobernanza colaborativos e inclusivos.
• Fortalecimiento académico: Se destacó el papel estratégico de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí en la formación de capacidades en arqueología subacuática y gestión del PCS. Se identificaron oportunidades para enriquecer programas de formación, incorporar contenidos de la Convención de 2001 y fomentar la cooperación académica nacional e internacional.
• Insumos estratégicos para la acción: El taller generó aportes concretos que permitieron identificar líneas de acción prioritarias. Estos insumos reflejan consensos y reflexiones que apuntan a consolidar una gestión ética, participativa y sostenible del PCS en Ecuador, alineada con los principios de la Convención de la UNESCO de 2001 sobre la protección del Patrimonio Cultural Subacuático.
Este proceso de fortalecimiento de capacidades marca un hito: Ecuador articula en un mismo espacio a la UNESCO, el INPC, la academia, gobiernos subnacionales, comunidades y expertos independientes para promover una gestión ética, responsable y sostenible del patrimonio cultural subacuático.
La Convención de la UNESCO de 2001 entiende como patrimonio cultural subacuático a todos los rastros de existencia humana que tengan un carácter cultural, histórico o arqueológico, que hayan estado bajo el agua, parcial o totalmente, de forma periódica o continua, por lo menos durante 100 años. Aunque este instrumento internacional vinculante cuenta con un marco de acción propio, también tiene la capacidad de articularse eficazmente con otras Convenciones culturales de la UNESCO para la protección del patrimonio cultural en caso de conflicto armado (1954); ante la importación, exportación y transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales (1970); para la protección del patrimonio mundial, cultural y natural (1972); y para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial (2003).