Nuevas evidencias arqueológicas en la Sala Keimada documentan más de 11 000 años de actividad humana en el interior del gran complejo kárstico burgalés. El registro abarca desde el final del Paleolítico superior hasta épocas posteriores.
El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) participa en un estudio publicado en la revista Journal of Archaeological Science Reports, sobre la Sala Keimada, uno de los santuarios de arte rupestre de Cueva Palomera, la principal cavidad del Complejo Kárstico de Ojo Guareña (Merindad de Sotoscueva, Burgos), liderado por Ana Isabel Ortega Martínez, de la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes, Institución Fernán González. En él se presentan 18 dataciones inéditas que indican una frecuentación continuada de este espacio desde hace unos 13 500 años hasta hace más de 2 000 años.
El yacimiento, descubierto en 1976 por el G. E. Edelweiss, fue citado en distintas publicaciones de carácter divulgativo en 1986 y 2013
El principal panel de pinturas geométricas negras, que recuerda a los triángulos de la Sala de las Pinturas, ha sido datado hace unos 13 500 años (finales del Paleolítico superior). Tiene innumerables grabados sobre paredes y techos bajos, la mayoría realizados al deslizar las yemas de los dedos sobre la película arcillosa que recubre la roca, aunque también los hay incisos finos y algunos estriados.
Cronología y hallazgos
Varios grabados tienen superpuestos restos de carbones procedentes de antorchas, lo que ha proporcionado diferentes fechas mínimas que certifican que algunos también son del Paleolítico superior, aunque otros podrían ser de la Prehistoria reciente (Neolítico, Calcolítico o Edad del Bronce).
Una cabeza de zoomorfo grabada, asociada a un contorno negro se ha datado en unos 7 500 años, en el Neolítico antiguo. Los hoyos excavados con palos conservan restos de maderas datados entre el Neolítico y la Edad del Bronce, mientras que el único hogar claro es del Calcolítico.
Una cabeza de zoomorfo grabada, asociada a un contorno negro se ha datado en unos 7 500 años, en el Neolítico antiguo
Estructura ritual y actividad humana
La losa principal, de 1,5 metros de longitud, presenta su borde superior cuidadosamente retocado para crear un perfil afilado que recuerda a una figura animal con el hocico orientado hacia el panel principal de pinturas.
“Tanto esta losa como algunas de las que la sustentan conservan grabados y marcas de carbón que evidencian una intensa actividad humana en torno a la estructura. Por sus características, guarda una notable semejanza con otra losa paleolítica documentada en la cueva de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias), aunque de mayores dimensiones”, explica Ortega Martínez.
También se ha documentado la presencia de restos de un pequeño cerdo doméstico, de apenas tres meses de edad, depositados en una de las pequeñas pozas calcíticas naturales situadas en el centro de la sala, junto a una singular formación cuadrangular de origen aparentemente humano.
También se ha documentado la presencia de restos de un pequeño cerdo doméstico, de apenas tres meses de edad, depositados en una de las pequeñas pozas calcíticas
La Junta de Castilla y León ha autorizado la realización de los trabajos en la Sala Keimada y, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural, ha financiado siete de las dataciones ahora presentadas, gracias al Proyecto de Dataciones de Ojo Guareña, desarrollado a través de sucesivos convenios de colaboración con la Fundación Atapuerca, que permitieron a Ana Isabel Ortega Martínez llevar a cabo y coordinar esta investigación mientras formaba parte del CENIEH.
Referencia:
Ortega, A. I.; Martín, M. Á.; Ruiz, F.; Galindo, M. Á.; Vidal, M. y García-Diez, M. (2026): «Sala Keimada: another Palaeolithic sanctuary in Cueva Palomera at Ojo Guareña (Burgos, Spain)». Journal of Archaeological Science Reports.
