Una cueva australiana fue el escenario de rituales y maldiciones durante más de 25 000 años

Una investigación internacional ha analizado los cristales vegetales o fitolitos, perfectamente conservados, de la cueva de Cloggs, en Australia. Los resultados revelan que la comunidad aborigen GunaiKurnai quemaba hierbas en ceremonias que celebraban desde la última Edad de Hielo.

Una cueva australiana fue el escenario de rituales y maldiciones durante más de 25 000 años

Russell Mullett, de la comunidad GunaiKurnai, en la entrada de la cueva de Cloggs. / Jess Shapiro./ GunaiKurnai Land and Waters Corporation

La comunidad aborigen australiana GunaiKurnai, que habita en el sudeste del continente, son los propietarios tradicionales de la zona de Gippsland y el sur de los Alpes Australianos, tal y como reconoce el propio gobierno de Australia.

Las cuevas eran el escenario de rituales religiosos, curativos y hasta de lanzamiento de maldiciones

En este territorio se encuentran cuevas que, según apuntaba la tradición oral e informes etnográficos del siglo XIX, eran el escenario de rituales religiosos, curativos y hasta de lanzamientos de maldiciones. Estas ceremonias las llevaban a cabo hombres y mujeres eruditos llamados ‘mulla-mullung’.

Ahora, un equipo de arqueólogos ha demostrado que esta comunidad ha estado celebrando estos ritos en una de estas cuevas, la cueva de Cloggs, durante los últimos 25 000 años. En ellos, quemaban hierbas de la zona, según un estudio de los sedimentos de la cueva cuyos detalles se publican en la revista Frontiers in Environmental Archaeology.

“Los ancestros de la comunidad GunaiKurnai seleccionaban hierbas enteras del paisaje circundante y las llevaban a la cueva de Cloggs para esparcirlas en capas finas y quemarlas”, explica Elle Grono, investigadora de la Universidad Nacional de Australia y primera autora del trabajo.

Según Grono, con el paso del tiempo, los sedimentos cubrieron estas capas quemadas, “y se conservó cada capa superpuesta a la anterior a lo largo de miles de años”. Este fenómeno es lo que ha permitido el estudio de los ritos milenios después.

Fitolitos y una piedra erguida

El equipo científico estudió los fitolitos —cuerpos microscópicos de sílice procedentes de tejidos vegetales— recuperados de los depósitos enterrados en la cueva de Cloggs. El estudio formaba parte de unas excavaciones arqueológicas realizadas en 2019 y 2020 con el objetivo de comprender cómo las personas recolectaban plantas para utilizarlas dentro de la cueva en el pasado.

El equipo se centró en los fitolitos quemados, que solo pudieron haber sido introducidos por personas

Estas excavaciones habían sido solicitadas por la GunaiKurnai Land and Waters Corporation, y representantes de la comunidad GunaiKurnai participaron en el diseño del estudio, el trabajo de campo, las interpretaciones y la difusión de los resultados.

Grono señala que, a diferencia del polen, que es dispersado por el viento o los insectos, “los fitolitos se acumulan principalmente en el lugar donde se descompone una planta”.

“En el interior de la cueva no crecen plantas debido a la falta de luz, por lo que los fitolitos debieron de ser introducidos por personas o por animales como las zarigüeyas, ya sea en su pelaje o a través de sus excrementos”, afirma.

En el estudio, el equipo se centró en los fitolitos semiquemados de las capas de ceniza, que solo pudieron haber sido introducidos por personas, ya que los no quemados podrían haber llegado por cualquiera de los dos medios.

Para el análisis utilizaron la microscopía para clasificar en grupos taxonómicos miles de fitolitos procedentes de dos fosas, de 1,5 y 2,3 metros de profundidad. Los estratos superiores de estas fosas consistían en 73 finas capas de ceniza depositadas por personas hace aproximadamente entre 4 400 y 1 600 años, según los cálculos realizados mediante luminiscencia estimulada ópticamente y datación por carbono mediante espectrometría de masas.

Dentro de esas capas de ceniza, descubrieron inesperadamente una piedra erguida de 28 centímetros de altura, de la que posteriormente se demostró que había sido erigida en la cueva con fines rituales hace unos 2 000 años.

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Preferencia por las gramíneas

En total, el equipo encontró 29 tipos diferentes de fitolitos pertenecientes a diversos grupos de plantas, entre ellos gramíneas, hierbas y plantas leñosas. En su mayoría se conservaban en buen estado, y hasta las estructuras de sílice más delicadas se mantuvieron intactas. Las más abundantes (hasta un 97 %) procedían de gramíneas.

Casi una quinta parte de los fitolitos estaban quemados o fundidos

Según explican los investigadores, los antepasados de la comunidad GunaiKurnai fueron muy selectivos a la hora de decidir qué tipos de plantas llevaban a la cueva. Evitaban diversas especies del bosque ribereño y del bosque abierto que se encontraban antes de la colonización europea y, en su lugar, se decantaban por gramíneas que habrían estado disponibles a poca distancia de la entrada de la cueva.

“Los fitolitos encontrados en la cueva de Cloggs procedían de diferentes partes de las plantas gramíneas, como tallos, hojas, flores y raíces, lo que indica que se introducían plantas enteras, incluidas las partes no comestibles”, afirma Grono.

En total, casi una quinta parte —hasta un 18 %— de los fitolitos estaban quemados o fundidos. Su presencia en todos los depósitos datados sugiere que las personas llevaban plantas a la cueva y las quemaban allí a lo largo de los últimos 25 000 años.

Bruno David, de la Universidad de Monash, que codirigió las excavaciones junto con la GunaiKurnai Land and Waters Corporation, añade que esta quema “concuerda con las prácticas tradicionales de los GunaiKurnai de utilizar cenizas para realizar rituales y para rastrear las huellas de cualquiera que entrara, incluidos los seres espirituales”.

También se encontraron otras pruebas en depósitos más profundos y antiguo, como palos de madera recortados y untados con grasa procedentes del árbol casuarina, lo que indica que también se llevaban a cabo otros tipos de rituales en los que se utilizaban plantas leñosas.

Referencia:

Elle Grono et al. Phytoliths from Cloggs Cave, GunaiKurnai Country (southeastern Australia) reveal the gathering of whole grasses for burning practices inside the cave. Frontiers in Environmental Archaeology (2026).

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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