Un equipo liderado por el Centro de Regulación Genómica ha descubierto nuevos genes con la capacidad de anticipar la supervivencia en casos de leucemia mieloide aguda. Según los investigadores, este hallazgo sienta las bases de nuevas pruebas pronósticas.

La actividad de seis genes distintos ayudaría a determinar la supervivencia de pacientes con leucemia mieloide aguda (LMA), según un estudio publicado hoy en Science Advances.
La actividad conjunta de los seis genes permitió clasificar a pacientes en grupos con perspectivas de supervivencia muy distintas
El equipo creó un sistema de puntuación alternando repetidamente entre experimentos de laboratorio con ratones e historiales clínicos de pacientes, y cruzó ambas fuentes en busca de genes que se comportaran de forma coherente en las dos.
Se identificaron seis genes que predicen de forma fiable la supervivencia. Algunos de ellos (CARMIL1, HOPX y ALDH1A1) mostraban una mayor actividad en pacientes con una evolución desfavorable, mientras que otros (CALR, STAR y PHF19) eran menos activos.
La actividad conjunta de los seis genes, que el equipo investigador ha denominado PHFScore, permitió clasificar a pacientes en grupos con perspectivas de supervivencia muy distintas. “El gen PHF19 por sí solo ya nos dice algo sobre cómo evolucionará cada paciente, pero combinarlo con otros cinco genes supone una mejora drástica que nos proporciona información más precisa para el pronóstico de la LMA”, afirma el profesor de investigación ICREA Luciano Di Croce, autor sénior del estudio e investigador del CRG.
Según el equipo, la puntuación podría contribuir al desarrollo de futuras pruebas pronósticas. A las personas que se sospecha que padecen LMA ya se les extrae una muestra de médula ósea para analizarla en el laboratorio, por lo que analizar seis genes sería más sencillo y económico que llevar a cabo el análisis de un perfil genético más amplio.
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Diferenciación de células
Los hallazgos parten de un enfoque inicial centrado únicamente en PHF19. Este gen pertenece a una familia que mantienen apagados otros genes (un llamado factor epigenético), un sistema que las células utilizan a medida que avanzan en el proceso de diferenciación, de células inmaduras a células maduras. En general, se considera que inhibe la formación de cánceres de la sangre.
El nuevo estudio plantea qué ocurre cuando la leucemia se origina en células que parten de unas condiciones similares; no cancerosas, pero tampoco del todo sanas
“La leucemia se desarrolla por etapas, a medida que una célula va acumulando defectos”, explica Gianni Gamarra Figueroa, investigador del CRG y primer autor del trabajo. “Perder el gen PHF19 no causa leucemia, pero ya supone un empujón en esa dirección”.
El nuevo estudio plantea qué ocurre cuando la leucemia se origina en células que parten de unas condiciones similares; no cancerosas, pero tampoco del todo sanas. El equipo introdujo un gen causante de la leucemia en células sanguíneas de ratón con y sin PHF19. Las células que carecían del gen formaron más colonias en el laboratorio y, al trasplantarse a ratones, se implantaron con mayor facilidad. Además, permanecieron atrapadas en un estado inmaduro, similar al de las células madre.
Gamarra, primer autor del trabajo, explica a SINC que el estudio ha mostrado “cómo la falta de un factor epigenético puede afectar el estado de salud de las células hematopoyéticas y determinar la adquisición de unas características malignas”.
Predicción de pronóstico
Según Gamarra, si se convierten en leucémicas, estas células presentan una baja capacidad en responder correctamente a los tratamientos. “Y esto se ve reflejado también en pacientes con bajos niveles de expresión de este factor. Así, hilando los datos de pacientes con los que hemos producido, hemos identificado un grupo de seis genes que ayudan a predecir cuáles pacientes afectados por leucemia tendrán un pronóstico grave y cuáles uno favorable”.
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Lo más curioso, según el investigador, es que algunos de estos genes nunca se habían relacionado con el cáncer de la sangre. “Esto les convierte en una probable nueva línea de investigación para entender qué roles tienen estos seis genes”, señala.
Para el experto, estos genes identificados pueden ayudar a anticipar mejor el pronóstico de pacientes con leucemia mieloide aguda, incluso para estimar cómo van a responder a las terapias estándar.
Referencia:
Gamarra et al. Polycomb Factor Phf19 Affects AML Initiation, Patient Prognosis and Survival. Science Advances (2026).

