Las clínicas de fertilidad recurren a distintos procedimientos para favorecer la implantación del embrión, desde llenar la vejiga hasta retirar el moco cervical. Sin embargo, una revisión de 11 estudios concluye que no existen pruebas fiables de que estas prácticas aumenten las tasas de embarazo.

Una nueva revisión Cochrane concluye que las técnicas de preparación utilizadas antes de la transferencia del embrión, considerado el paso más crítico del proceso de fecundación in vitro, no muestran un efecto claro sobre las tasas de embarazo. La evidencia sigue sin ser concluyente debido a la escasez y la baja calidad de los datos.
La transferencia de embriones constituye la última etapa y la más vulnerable en la fecundación in vitro (FIV) y solo un tercio de las transferencias resultan en un embarazo. Para mejorar las probabilidades, los médicos utilizan diversas técnicas, pero no está claro cuáles producen tasas de embarazo más altas.
La práctica varía entre las clínicas. Algunos centros utilizan sistemáticamente técnicas preparatorias como ajustar el llenado de la vejiga, mientras que otros no las consideran necesarias y las omiten por completo.
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Tres categorías de técnicas
El equipo investigador analizó 11 estudios con un total de 2 524 mujeres que recibieron una transferencia de embriones. Examinaron tres categorías de técnicas de preparación utilizadas por las clínicas de fertilidad: enderezar el ángulo uterocervical mediante el llenado de la vejiga, retirar el moco cervical antes de la transferencia y utilizar el ‘afterloading’, una técnica para guiar al embrión a través del cuello del útero.
Los ensayos analizados eran pequeños y presentaban limitaciones metodológicas, por lo que la evidencia se calificó de certeza baja o muy baja
“Hasta cierto punto, este es un caso de práctica guiada por la tradición en lugar de la evidencia”, afirma Ryosuke Akino, ginecólogo-obstetra de Kato Ladies Clinic. “Las prácticas actuales en esta área a menudo reflejan los protocolos locales, la preferencia del profesional y la convención histórica, más que la evidencia sólida y de alta calidad”.

Las prácticas actuales en esta área a menudo reflejan los protocolos locales, la preferencia del profesional y la convención histórica, más que la evidencia sólida y de alta calidad

Hubo pocos datos disponibles sobre los efectos secundarios, pero el equipo de revisión, que incluyó metodólogos y ginecólogos-obstetras, observó que la vejiga llena y la retirada del moco cervical se consideran generalmente seguras, sin evidencia clara de efectos perjudiciales o complicaciones graves. “Aunque estas técnicas se consideran seguras en general, sigue siendo importante analizar su efectividad”, afirma James Brown, ginecólogo-obstetra de Women’s Health and Research Institute de Australia.
“Una vejiga llena puede resultar incómoda, aunque podría facilitar la inserción del catéter en ciertas posiciones uterinas y reducir la dificultad del procedimiento. El proceso de retirar el moco cervical suele ser rápido, pero si se hace de forma brusca o causa sangrado, puede afectar a la experiencia de la mujer. En general, los riesgos son mínimos y están relacionados sobre todo con molestias y factores del procedimiento y no con un daño clínico”, añaden Akino y Brown.
Transferencia de embriones
Aunque la mayoría de los aspectos de la FIV han experimentado un considerable avance en las últimas décadas, este paso en concreto no ha variado demasiado. En cambio, la investigación se ha centrado en la calidad del embrión y los factores genéticos, que parecen tener una mayor influencia en las tasas de éxito que las técnicas de transferencia.

Es un paso crítico del proceso de FIV y estos pequeños cambios y técnicas pueden ser decisivos, pero no sabremos más hasta que se lleven a cabo ensayos más sólidos y de mejor calidad

La transferencia de embriones también depende en gran medida de la persona que realiza el procedimiento y es difícil de estandarizar, lo que dificulta el diseño de ensayos grandes y rigurosos. A menudo, las mujeres son reticentes a arriesgar embriones valiosos en un ensayo aleatorizado.
“Dieciséis años de investigación todavía no han respondido a una pregunta básica de la técnica de FIV”, afirma Noyuri Yamaji, de la Showa Medical University, Japón. “Es un paso crítico del proceso de FIV y estos pequeños cambios y técnicas pueden ser decisivos, pero no sabremos más hasta que se lleven a cabo ensayos más sólidos y de mejor calidad”.
Todos los estudios incluidos se llevaron a cabo en países de ingresos altos, por lo que los resultados podrían no ser aplicables a otros contextos sanitarios y poblaciones. Como estos procedimientos son económicos y fáciles de modificar, los autores consideran prioritario investigarlos en entornos con recursos limitados, donde la estandarización de las prácticas básicas podría ser más relevante que la incorporación de técnicas avanzadas.
Referencia:
“Techniques for preparation prior to embryo transfer”. Cochrane Database of Systematic Reviews TBD. (2026)
