En los últimos años, el Ozempic se ha convertido en la estrella de una oleada de fármacos adelgazantes que ha desatado toda una locura. El mayor obstáculo para acceder a ellos, su alto precio, se aminora con las versiones genéricas que comienzan a entrar en algunos países, junto con una nueva generación de medicamentos mejorados en un mercado millonario cada vez más competitivo.

Tal vez los nombres de Ozempic, Wegovy y Rybelsus aún no sean del todo familiares para una parte del público, pero ¿quién no ha oído hablar de ese medicamento adelgazante maravilloso que está en boca de celebrities y actrices de Hollywood, y que realmente funciona? Tal ha sido su demanda que ha llegado a faltar el suministro, incluso con precios prohibitivos que han limitado su uso a los bolsillos más desahogados.
La novedad es que la patente de estos fármacos ha expirado ahora en varios países como China, India y otros —aún no en el nuestro— que suman casi la mitad de la humanidad. Con la entrada en escena de las versiones genéricas a precios más reducidos y accesibles, ¿qué cambios se avecinan? Y sobre todo, si este cambio en otros países nos sirve como anticipo, ¿qué debemos esperar cuando venza la patente en Europa?
La semaglutida no es para todos: desigualdades en el acceso a fármacos contra la obesidad
En busca de fármacos contra la diabetes
A diferencia de las promesas dudosas de algunos métodos adelgazantes, el Ozempic y sus formatos derivados cumplen. Esto responde a toda la ciencia que llevan detrás; empezando en el siglo XIX con las primeras indagaciones en el metabolismo de la glucosa y su relación con la diabetes. Ya en el XX se descubrió la insulina, la hormona que se fabrica en el páncreas en respuesta al aumento de la glucosa en sangre para reducir el nivel de azúcar, y que funciona de forma defectuosa en las personas con diabetes de tipo 2, la asociada a la obesidad.
El Ozempic y sus formatos derivados cumplen, lo cual responde a toda la ciencia que llevan detrás
Había un problema: el cuerpo eliminaba rápidamente el GLP-1. Esta es una dificultad frecuente con el uso de moléculas biológicas, por lo que suelen buscarse análogos modificados que actúen del mismo modo —o agonistas— y que el organismo procese más despacio. El primero de ellos se halló en una fuente de lo más inesperada: el veneno del monstruo de Gila, un lagarto que habita en los desiertos entre EE UU y México. Este compuesto, exendina-4, dio lugar a la exenatida, comercializada en 2005 bajo la marca Byetta por Eli Lilly y Amylin.
Un efecto secundario interesante
Este primer agonista de GLP-1 se empleaba para tratar la diabetes, pero los estudios desvelaron un efecto secundario muy interesante: pérdida de peso. Como ya ocurrió antes con la viagra, concebida para la hipertensión hasta que se destapó su poder contra la disfunción eréctil, surgía una aplicación infinitamente más lucrativa que la pretendida. El efecto adelgazante era coherente con la acción de un análogo de GLP-1, actuando en el cerebro para ralentizar el vaciado del estómago y crear sensación de saciedad.
El efecto adelgazante era coherente con la acción de un análogo de GLP-1, actuando en el cerebro para ralentizar el vaciado del estómago y crear sensación de saciedad
La misma compañía se superó poco después con la semaglutida, aún más eficaz y que solo requería una inyección semanal, a diferencia de las diarias de sus predecesores. El Ozempic se autorizaba en 2017 en EE UU y al año siguiente en la UE.
Aunque este último estaba indicado contra la diabetes de tipo 2, desde el principio se utilizó como adelgazante. Novo Nordisk lanzó después una versión oral, Rybelsus, aprobada en 2019 en EE UU y en 2020 en la UE. Por fin, en 2021-2022 apareció Wegovy, una semaglutida en dosis más potente, indicada específicamente para la pérdida de peso.
Los adelgazantes como el Ozempic tienen beneficios añadidos, pero también riesgos graves
Muy deseado, poco accesible
Así estalló la locura del Ozempic, avivada por celebridades e influencers. La demanda ha sido tan brutal que ocasionalmente ha agotado las existencias. Una encuesta en Reino Unido mostraba que la quinta parte de la población ha intentado conseguir el medicamento, que ha llegado a alzarse como el segundo de mayor venta en todo el mundo y ha hecho de Novo Nordisk la compañía más valiosa de Europa.
El medicamento ha llegado a alzarse como el segundo de mayor venta en todo el mundo y ha hecho de Novo Nordisk la compañía más valiosa de Europa
Pero el acceso a estos fármacos está limitado; por estar sujetos a prescripción y, sobre todo, por su precio. En España el tratamiento mensual de Wegovy se sitúa en algo más de 200 euros, y esto gracias a una reciente rebaja; en EE UU, donde los medicamentos suelen ser más caros, ha llegado a costar 1 349 dólares al mes. En nuestro país el sistema público de salud financia Ozempic y Rybelsus solo en ciertos casos de diabetes, pero no para perder peso, y tampoco cubre Wegovy ni otros que están aprobados para adelgazar.
En nuestro país el sistema público de salud financia Ozempic y Rybelsus solo en ciertos casos de diabetes, pero no para perder peso
En las redes sociales proliferan las supuestas alternativas, baratas y accesibles, pero sin pruebas de eficacia: desde recetas caseras con nombres de gancho como oatzempic (de “oat”, “avena” en inglés) o ricezempic (de “rice”, “arroz”), hasta suplementos alimenticios como berberina, taurina y otros.
Entran los genéricos
Una novedad introduce una nueva variable: en 2026, las patentes de los medicamentos de semaglutida de Novo Nordisk han expirado en India, China, México, Sudáfrica, Brasil, Turquía, Canadá y otros países que suman el 44 % de la población mundial. A estos lugares llegan ahora las versiones genéricas, idénticas a los originales pero presumiblemente mucho más baratas. Algunos analistas prevén que el coste mensual podría desplomarse hasta los 15 dólares. ¿Cómo afectarán precios tan asequibles al panorama de estos fármacos?
En la UE hay una extensión de la patente para compensar el tiempo de evaluación, que concede cinco años más de exclusividad hasta 2031

A medida que más medicamentos de este tipo soliciten su comercialización, por efecto de la competencia entre ellos, pueden producirse bajadas de precio

Esto concede a las farmacéuticas cinco años más de exclusividad en la UE: hasta 2031 no caducarán las patentes de la semaglutida en España. Así, por el momento no tendremos genéricos baratos, aunque, señala el economista, “cuestión diferente es que a medida que más medicamentos de este tipo soliciten su comercialización, por efecto de la competencia entre ellos, sí puedan producirse bajadas de precio”.
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Adelgazar con la sanidad pública
A partir de 2031, con los genéricos por fin en Europa, Oliva pronostica una gran bajada de precio. Pero si genérico puede significar más barato, en cambio no implica libre venta; la receta seguirá siendo necesaria. Ahora bien, el abaratamiento podría facilitar que la sanidad pública financiara indicaciones que ahora no cubre, como la pérdida de peso. Como ejemplo, Inglaterra ya subvenciona este uso para la obesidad cuando concurren otras condiciones.
Genérico puede significar más barato, pero no implica libre venta; la receta seguirá siendo necesaria
Oliva añade otro cambio que cabría esperar: que las empresas con medicamentos aún protegidos por patentes se anticiparan a la llegada de los genéricos negociando la entrada en la cartera pública a cambio de una reducción sustancial en el precio. Esto “les reportaría una ventaja competitiva inicial a la hora de posicionarse en esas nuevas indicaciones”.
El futuro de los adelgazantes
A propósito de estos otros fármacos, cabe subrayar que Ozempic, aun siendo el nombre que está bajo los focos, no es ni mucho menos la solución definitiva. Ha vencido a Byetta, Victoza y otros, pero ya está en camino de ser destronado por su gran competidor que le pisa los talones en ventas: la tirzepatida, vendida por Eli Lilly como Mounjaro y aprobada en EE UU y la UE en 2022 y que es superior porque mimetiza no solo la acción del GLP-1, sino también de otra incretina llamada Péptido Insulinotrópico dependiente de Glucosa (GIP, por sus siglas en inglés).
El Ozempic ya está en camino de ser destronado por su gran competidor que le pisa los talones en ventas: la tirzepatida, vendida por Eli Lilly como Mounjaro
Así, “es posible que para 2031 la semaglutida ya no sea el fármaco más popular disponible”, aventura García Barrado; “la innovación en este campo está siendo muy rápida”. Después de Mounjaro, ya asoma una tercera generación: la retatrutida de Eli Lilly, un triple agonista; o el orforglipron, de la misma compañía, que según la farmacóloga ha superado la última fase de ensayos para su aprobación y que tiene la ventaja de ser una pastilla diaria de un compuesto más simple que abarata su fabricación.

Es posible que para 2031 la semaglutida ya no sea el fármaco más popular disponible; la innovación en este campo está siendo muy rápida

Todo ello apunta a que, como escribe en la web médica Medscape el especialista en obesidad Yoni Freedhoff, de la Universidad de Ottawa: “Aunque llevará algún tiempo, estamos presenciando los últimos estertores de la era de las dietas, y es glorioso”. Ahora bien, ¿estará el sistema público dispuesto a que adelgazar no sea solo un lujo para quienes puedan pagarlo?



