Una de las razones por la que la ciudadanía está dejando de usar la inteligencia artificial se debe a la creciente preocupación por la privacidad y la seguridad de los datos. Un informe británico apunta que la percepción sobre sus peligros crece entre la población adulta.

Cada vez más personas eligen limitar el uso de herramientas generativas e incluso rechazarlas por completo, según un informe publicado por el Digital Future Institute del Kings College de Londres.
Este trabajo revela que el 42 % de las personas limita el uso de la IA de forma deliberada debido a las preocupaciones relacionadas con la privacidad y la seguridad. Elaborado a partir de una encuesta en 2025 a adultos residentes en el Reino Unido, el proyecto expone que el 70 % piensa que es imposible evitar estar expuestos a la IA, lo que plantea dudas sobre los límites del consentimiento.
El 70 % piensa que es imposible evitar estar expuestos a la IA
Aunque la gente decida limitar el uso de estas herramientas, el acceso a la IA y el conocimiento sobre ella no se traducen en un uso habitual. Esto quiere decir que cuando la gente decide no utilizarla, no es porque carezca de las habilidades necesarias sino porque le preocupan otros factores como la privacidad, la seguridad, el cumplimiento normativo y el deseo de seguir trabajando como siempre.
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Mejor percepción entre los jóvenes
Por otro lado, la Generación Z es más propensa a emplearla que los millenials y los baby boomers, aunque esta población joven también considera que la IA presenta más riesgos que beneficios. Cuando se les pide que elijan términos para describir sus emociones respecto a ella expresan sentirse “confiados” y “entusiasmados”, mientras que los últimos se notan más “enfadados” o “nerviosos”.
la Generación Z es más propensa a emplearla que los millenials y los baby boomers
“Las empresas y las compañías tecnológicas deben ser conscientes de que la gente se siente inquieta ante el uso de herramientas de IA, porque les preocupa que pueda comprometer la seguridad y la privacidad. Nuestros hallazgos también muestran que las actitudes del público no se dividen entre quienes están a favor y quienes están en contra de estas herramientas. Muchas personas tienen ambas opiniones a la vez. La gente reconoce los posibles usos y beneficios, al tiempo que se preocupa por los posibles inconvenientes”, concluye.
Referencia:
Devlin K. et al. AI: the growing UK pushback. Research briefing and initial findings. King’s College London, 2026.
