El dolor no solo ocurre durante la vejez, se puede acentuar antes de los 55 años

Una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo es el dolor. De forma errónea, se piensa que su evolución es lineal, es decir, que empeora a medida que nos hacemos mayores. Un nuevo estudio explica ahora que los mayores picos podrían darse antes de los 55 años, por lo que los expertos animan a prevenir sus efectos entre los 20 y los 40 años.

El dolor es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. / Unsplash

El dolor no aumenta de forma lineal con la edad, como se suele pensar. Un estudio, publicado hoy en Nature Medicine, explica que los aumentos más agudos ocurren antes de los 55 años. Este hallazgo ayudaría a los investigadores a comparar estas condiciones entre poblaciones y mejoraría su prevención.

Según explica a SINC el primer autor del trabajo e investigador de la Universidad de McGill (Canadá), Matt Fillingim, es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, pero hasta el momento, no existía una forma estándar de comparar el dolor autoinformado entre edades y regiones.

Este hallazgo ayudaría a los investigadores a comparar el dolor entre poblaciones y mejoraría su prevención

“Descubrimos que la prevalencia del dolor aumentaba con una mayor rapidez antes de los 55 años, por lo que creemos que debemos prestarle atención mucho antes de llegar a vejez”, informa el experto. “Nuestro resultados describen diferencias entre grupos poblacionales y sugieren que la adultez temprana (desde los 20 a los 40 años) podría ser un periodo importante para su intervención y prevención”, apunta.

Entre las principales causas, el experto añade que el trabajo podría ser un desencadenante, en particular los empleos físicamente exigentes; pero advierte que es poco probable que se deba a un solo desencadenante.

“Otros factores que pueden contribuir a los picos de dolor antes de los 55 años pueden ser las dificultades para dormir, el estrés psicológico, el efecto acumulativo de las lesiones y la tensión física vivida a lo largo de la edad adulta”, opina, aunque el estudio no determinó si dichos contribuyentes subrayan este aumento.

Mayor prevalencia en mujeres

Durante el estudio, un equipo de expertos analizó datos de dolor autoinformado recopilados entre 1990 y 2025 de más de 6 000 personas de 5 a más de 100 años, en 118 países y territorios. Los resultados expusieron que, entre los datos vistos, el dolor fue mayor en las mujeres que en los hombres en las 11 áreas del cuerpo estudiadas.

¿Por qué el dolor crónico provoca depresión en algunas personas y en otras no?

¿Por qué el dolor crónico provoca depresión en algunas personas y en otras no?

“Es muy probable que no haya una sola explicación a este fenómeno”, explica Fillingim. “Existen posibles factores como la influencia hormonal o la regulación del dolor por parte del sistema inmunitario o nervioso, o componentes sociales sobre cómo se reconoce y trata este tipo de condición”, apunta.

“Lo que aporta nuestro estudio es una imagen más clara de cómo las diferencias entre mujeres y hombres varían a lo largo de la vida; no nos dice qué mecanismos las explican”, advierte.

Dolores en todo el cuerpo

Por otro lado, la prevalencia aumentó de forma más brusca antes de los 55, aunque los patrones difirieron según el área del cuerpo. Los dolores de cabeza y abdomen alcanzaron su punto máximo antes de la vejez, mientras que el dolor de espalda, cadera y rodilla aumentó con la edad.

El estudio apunta que, a partir de los 40 años, el dolor en cualquier parte del cuerpo, las articulaciones y espalda aumentó en los países con valores más bajos del Índice de Desarrollo Humano.

 Los dolores de cabeza y abdomen alcanzaron su punto máximo antes de la vejez

A los 80 años o más, la prevalencia de cualquier dolor corporal fue alrededor de 31 puntos más alta en los países con un nivel más bajo de ingresos que en aquellos con ingresos más elevados.

“Yo pensaría en este indicador como una ventana a observar las condiciones en las que vive la gente. Resume la salud, la educación y los ingresos de un país, pero no mide directamente el dolor ni las circunstancias de un individuo”, dice el experto.

“Los posibles factores incluyen años de trabajo físicamente demandante, inseguridad alimentaria y acceso limitado al tratamiento del dolor y rehabilitación. No pudimos determinar sus roles individuales, pero los hallazgos llaman la atención sobre dolencias en poblaciones que, a menudo, han estado poco representadas en otras investigaciones. También ponen de relieve cuánto nos falta por comprender sobre las condiciones que hacen que vivir con dolor sea más probable”, señala.

Factores conocidos

Con respecto a desencadenantes conocidos como el tabaquismo, la obesidad o la pobreza, los niveles de dolor eran altos pero las causas no estaban claras.

Las personas que fumaban tendían a reportar más dolor en todas las partes del cuerpo, en particular desde la adolescencia hasta los 65 años. En el caso de la obesidad, las asociaciones más fuertes se dieron en las zonas que soportaban peso, como las rodillas, las caderas y los pies o tobillos.

Las personas con ingresos bajos informaron de más dolor en todas las zonas de cuerpo, especialmente en el pecho

En último lugar, las personas con ingresos bajos también informaron de más dolor en todas las zonas de cuerpo, especialmente en el pecho.

Otras investigaciones señalaron que la carga articular y los procesos inflamatorias podían responder al dolor relacionado con la obesidad. En cuanto al tabaquismo, se pensó que las dolencias procedían de la reducción del flujo sanguíneo y del suministro de oxígeno a los tejidos, así como a cambios en los sistemas cerebrales implicados en el dolor y la adicción.

“Estas posibilidades ayudan a comprender cada una de estas asociaciones”, explica Fillingim, “pero identificar qué mecanismos exactos contribuyen al dolor de una persona en particular es mucho más difícil de determinar y está más allá del alcance de nuestro estudio”, concluye.

Referencia: 

Fillingim. et al. Global and regional reference curves for pain across the lifespan in 6.1 million individuals in 118 countries. Nature Medicine 2026.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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