La crisis climática está elevando las muertes relacionadas con el calor, la sequía y otros efectos, por lo que sus consecuencias se han convertido en un asunto de salud pública. Un nuevo informe pide que se aborde como una emergencia global y anima a acelerar la reducción de emisiones y a reforzar los sistemas sanitarios.

De cara a la COP31, el último informe Lancet Countdown revela que los efectos del cambio climático sobre la salud se están acelerando. Las muertes relacionadas con el calor, la sequía y otros riesgos climáticos están aumentando más rápido que hace una década, a pesar de que las inversiones en energía limpia y las medidas contra el cambio climático empiezan a reportar beneficios para la salud.
Una década después de la entrada en vigor del Acuerdo de París, el informe señala que muchos de los efectos nocivos para la salud relacionados con el clima están creciendo más rápido que la respuesta mundial.
La media de muertes relacionadas con el calor aumentó un 36 % en los años posteriores al Acuerdo de París
En concreto, la media de muertes relacionadas con el calor aumentó un 36 % en los años posteriores al Acuerdo de París, en comparación con la década anterior. En 2023 el calor se relacionó con una cifra récord de 710 000 muertes en todo el mundo, y más del 70 % de esa carga fue atribuible al cambio climático.
Los expertos destacan el empeoramiento de las condiciones de sequía, la creciente exposición a fenómenos hidrológicos extremos y las importantes pérdidas económicas vinculadas a la exposición al calor.
Mayor inversión
Al mismo tiempo, existen avances importantes. La inversión mundial en energía limpia alcanzó la cifra récord de 2,1 billones de dólares estadounidenses en 2025, mientras que se estima que muchos países que han reducido la contaminación atmosférica relacionada con los combustibles fósiles están protegiendo a miles de personas de muertes prematuras cada año.
Además, los expertos señalan avances en los sistemas sanitarios resilientes al cambio climático, incluida una mayor adopción de planes nacionales de adaptación sanitaria y de sistemas de alerta temprana basados en datos climáticos.
La inversión mundial en energía limpia alcanzó la cifra récord de 2,1 billones de dólares estadounidenses en 2025
“Al mismo tiempo, este informe demuestra que la acción climática es una intervención sanitaria. Una energía más limpia, unos sistemas sanitarios más sólidos y los sistemas de alerta temprana están salvando vidas hoy mismo. Mientras los países se preparan para la COP31, situar la salud en el centro de las políticas climáticas puede ayudar a proteger a las comunidades, reforzar la resiliencia y aportar beneficios inmediatos para la salud y el bienestar de las personas”, añade.
Una emergencia de salud pública
Los autores del informe piden que el cambio climático se reconozca y se aborde como una emergencia sanitaria mundial, y que las consideraciones sanitarias se integren en todas las decisiones relativas a la mitigación, la adaptación y la financiación en materia climática.
Entre las prioridades figuran acelerar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentar el apoyo a la adaptación y ampliar las inversiones que refuercen la resiliencia de los sistemas sanitarios.
La OMS está respondiendo a los riesgos para la salud relacionados con el clima a través de una serie de funciones ya existentes y desde septiembre, está respondiendo a los efectos previstos sobre la salud del fenómeno de El Niño, actualmente en curso, mediante una respuesta de emergencia gradual.
