Un amplio estudio ha analizado hasta 1,1 millones de personas para explorar la relación entre el ADN y las diferencias individuales de comportamiento. Los autores subrayan que el entorno sigue desempeñando un papel fundamental en la formación de la personalidad.

La genética y el entorno están interrelacionados a la hora de moldear la personalidad, cuyos rasgos están asociados con numerosas variantes genéticas. Un estudio ha identificado ahora más de 1 200 relacionadas con cinco grandes formas de ser de una persona.
La genética de la personalidad es más relevante para la experiencia humana de lo que se pensaba, sugiere un artículo que publica Nature y que está liderado por la Universidad Estatal de Michigan (EE UU).
Las variantes genéticas pueden influir en algunos rasgos de comportamiento, pero no permiten predecir la personalidad
“No existe un único ‘gen de la personalidad’, sino que sus rasgos están asociados a numerosas variantes genéticas, pero incluso los efectos más importantes de las variantes individuales siguen siendo muy pequeños”, explica el autor principal del artículo, Ted Schwaba, de la universidad estadounidense.
Aunque cada variante genética individual tenga muy poca influencia en la personalidad, los efectos de muchas juntas pueden ser más significativos
Los rasgos de personalidad describen diferencias estables en la forma en que las personas piensan, sienten y se comportan, así como en su manera de interactuar con el entorno social y físico y experimentarlo, señala el artículo.
Variaciones del ADN y rasgos
El estudio analizó los posibles vínculos entre las variaciones del ADN y las diferencias de personalidad y se centró en las conocidas como las cinco grandes categorías: neuroticismo, extraversión, amabilidad, apertura a la experiencia y responsabilidad.
Las cinco grandes categorías son neuroticismo, extraversión, amabilidad, apertura a la experiencia y responsabilidad.
El neuroticismo incluye rasgos como la ansiedad, la depresión y la volatilidad y, por último, la apertura a la experiencia tiene que ver con la imaginación, la curiosidad y la sensibilidad estética.
El estudio es un metaanálisis de los resultados de estudios de asociación del genoma completo (GWAS) de 46 cohortes de todo el mundo, que abarcan hasta 1,1 millones de participantes, dependiendo del rasgo estudiado.
El equipo identificó 1 260 variantes genéticas asociadas a esos cinco grandes rasgos, de las cuales 824 no se habían relacionado anteriormente con la personalidad.
El equipo identificó 1 260 variantes genéticas asociadas a esos cinco grandes rasgos, de las cuales 824 no se habían relacionado anteriormente con la personalidad
Las mismas variantes relacionadas con la extraversión en un adulto joven de los Países Bajos también la predecían en un jubilado de Estados Unidos.
AlphaGenome, una IA para predecir cómo las variaciones del ADN afectan a la regulación génica
Las variantes relacionadas con la responsabilidad se asociaron a un mayor nivel de actividad durante el día y las vinculadas con la apertura a la experiencia y la extraversión se relacionaron con una mayor tendencia a ser noctámbulo.
El peso del entorno
A pesar de estas asociaciones genéticas, los investigadores descubrieron que el entorno sigue desempeñando un papel fundamental en la formación de la personalidad y los resultados apuntan, según el equipo, a una relación interconectada entre ambos factores.
El entorno sigue desempeñando un papel fundamental en la formación de la personalidad
La personalidad parece ser “relevante prácticamente en cualquier ámbito”. Así, las variantes asociadas al neuroticismo predicen una mayor estancia hospitalaria, “lo cual es relevante para los médicos y los investigadores en el ámbito de la salud”, destacó Schwaba.
El equipo resaltó además la relevancia que tiene la genética de la personalidad sobre otros aspectos de la experiencia humana.
Las variantes genéticas que predicen la personalidad también predicen, en parte, la salud mental y física, la longevidad, la educación y las trayectorias o los resultados profesionales.
Referencia:
Ted Schwaba et al. “Robust inference and correlates from genetic associations with personality”. Nature, 2026.
