La población de la región creció en más del 50% entre 1970 y 2009, aunque las tasas de natalidad disminuyen rápidamente ahora. La población urbana se ha triplicado en los últimos 40 años, las principales ciudades dando paso recientemente como el destino preferido a las ciudades medianas o pequeñas. Se estima que un 35% de la población, es decir 189 millones, todavía viven en la pobreza, de los cuales 14% pertenecen a la categoría de los más pobres.
Muchos países han sacado ventaja de la creciente demanda mundial de minerales, de alimentos, madera, pescado y turismo, ya que éstos dependen de la exportación de «agua virtual» a través de estos bienes y estos servicios.
Aunque la mayoría de los países tienen una amplia presencia de agua de calidad y de instalaciones sanitarias adecuadas mejoradas, cerca de 40 millones de personas aún carecen de acceso agua de calidad y unos 120 millones no tienen instalaciones sanitarias adecuadas. La mayoría de los que no tienen acceso a los servicios son los habitantes pobres rurales.
La región cuenta con 61 cuencas y 64 reservorios acuíferos entre las fronteras nacionales. Muchos países han firmado acuerdos transfronterizos sobre aguas, en general, para la adecuada gestión de la energía hidráulica, pero los obstáculos políticos a menudo han dado lugar a conflictos. Pocos son los ejemplos de acuerdos para la gestión de capas freáticas comunes.
Debido más bien a la insuficiencia de recursos para la gestión del agua, los países más pobres de la región, situados en Centroamérica, el Caribe y los Andes, serán los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Punto positivo: las lecciones aprendidas de la adaptación debida a las consecuencias de El Niño han dado lugar a innovaciones tecnológicas y desarrollo de capacidades aplicables a la gestión del agua que ayudarán a combatir el cambio climático.
Fuente: WWAP (2012) Managing Water under Uncertainty and Risk