La vuelta al cole, o el debut para los más pequeños, abre la puerta a contagios frecuentes: desde las típicas diarreas hasta catarros o gripes, bronquiolitis o la consabida enfermedad de mano-pie-boca. Todos ellos son patógenos que forman parte indisoluble del hábitat de niños y niñas, pero contra los cuales disponemos de poderosas defensas.

Con el arranque del nuevo curso, vuelve un azote que atormenta a padres y madres: los contagios escolares. Gracias a los avances científicos y sanitarios, hemos dejado atrás los tiempos en que infinidad de enfermedades infantiles significaban una grave amenaza para la vida de los pequeños. Pero muchas de estas infecciones siguen poblando la jungla microbiológica de escuelas y colegios.
Aunque ya no suelen ser letales, sí son motivo de desvelo para los progenitores y de alguna visita a Urgencias a altas horas de la noche. Una de las causas de estas excursiones al centro de salud son las diarreas, a menudo acompañadas con vómitos y la consiguiente deshidratación. El origen de estas gastroenteritis puede ser parasitario, bacteriano o vírico.
Una de las causas de las excursiones al centro de salud son las diarreas, a menudo con vómitos y deshidratación
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Las aulas, territorio virus
Pero las aulas son territorio de virus. Entre ellos, la investigación del ISCIII descubre el enemigo número uno de los pequeños: “Observamos que el norovirus era el virus gastrointestinal detectado con mayor frecuencia en niños con diarrea”, cuenta a SINC la coautora del estudio María Dolores Fernández-García, responsable del grupo de Gastroenteritis Víricas del Centro Nacional de Microbiología.
Estudios como el del ISCIII muestran que los norovirus de los cruceros son habitantes muy comunes en los centros escolares
Los norovirus reciben el apelativo de “virus de los cruceros” por la abundancia de brotes en estos barcos vacacionales, donde la estrecha convivencia propicia el contagio por las vías habituales: contacto entre personas, superficies o alimentos contaminados y una higiene personal no siempre óptima.
Si bien a veces se etiqueta el norovirus como una infección de adultos, en realidad estos patógenos no entienden de edades; estudios como el del ISCIII muestran que son habitantes muy comunes en los centros escolares.
Fernández-García apunta que, junto con los norovirus, los virus que con más frecuencia causan gastroenteritis y brotes en escuelas y colegios son los sapovirus, adenovirus entéricos y astrovirus. Pero, sin duda, las estrellas de las diarreas infantiles que concentran mayoritariamente la atención de los focos son otras: los rotavirus.
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Rotavirus, la diarrea global
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el rotavirus es la causa más común de enfermedad diarreica grave en bebés y niños pequeños en todo el mundo. Aunque investigaciones como la del ISCIII sugieren que en España no es la primera causa de las gastroenteritis infantiles, a escala global se trata de una amenaza enormemente seria: este virus mata cada año a más de 150 000 niños menores de cinco años, a lo que hay que sumar cerca de dos millones de hospitalizaciones y más de 250 millones de casos totales.
El rotavirus mata cada año a más de 150 000 niños menores de cinco años y causa dos millones de hospitalizaciones
Con el propósito de conocer con más profundidad cómo son y cómo circulan estas infecciones infantiles en nuestro entorno cercano, un nuevo estudio dirigido por Fernández-García, miembro del Área de Epidemiología y Salud Pública del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII), indaga en el perfil genético de los rotavirus en la Comunidad de Madrid y los factores asociados a la hospitalización.
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Vacunas salvadoras
Los resultados revelan que la diversidad genética de los rotavirus madrileños no guarda relación con su gravedad; es decir, no parecen existir cepas del rotavirus más benignas o más peligrosas. En su lugar, y además de la existencia de enfermedades previas que pueden agravar los efectos de la infección en ciertos pacientes, las conclusiones iluminan un claro factor diferenciador entre una infección leve que se cura en casa y otra más alarmante que requiere un ingreso hospitalario: la vacuna.
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En España existen dos vacunas orales aprobadas contra rotavirus, disponibles desde 2006, pero que no se incluyeron en el calendario oficial de inmunizaciones financiadas por la sanidad pública hasta 2024. Desde entonces se han ido implantando progresivamente en las comunidades autónomas.
A escala global, las vacunaciones contra el rotavirus han reducido radicalmente los estragos que esta plaga provoca en la población infantil: a comienzos de siglo las muertes anuales superaban el medio millón. En los países desarrollados y “aunque siguen produciéndose infecciones, la vacunación ha reducido de forma muy importante los casos más graves, los ingresos hospitalarios y el impacto de la enfermedad”, dice la investigadora del ISCIII.

Aunque sigue habiendo infecciones por rotavirus, la vacunación ha reducido los casos más graves, los ingresos hospitalarios y el impacto de la enfermedad

La microbióloga precisa que, a diferencia de otras inmunizaciones como la del sarampión, la vacunación contra el rotavirus no previene la infección por completo, sino que “evita los cuadros más graves, las complicaciones y los ingresos hospitalarios”. Así, su acción es más comparable a la de vacunas como la que cada año se prepara contra la gripe y cuyo objetivo es proteger frente a la enfermedad grave.
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La amenaza de la desinformación
El estudio del ISCIII confirma también que, pese a que existen considerables diferencias genéticas entre algunas cepas de rotavirus circulantes y las que cubren las vacunas, ninguna de estas variantes ha desarrollado suficientes mutaciones que les permitan escapar de la protección vacunal. Fernández-García subraya que esta vigilancia molecular que mantiene el ISCIII actúa como un radar escaneando el panorama de la jungla viral, con el fin de detectar precozmente cualquier posible evolución de los virus que amenace con debilitar la protección de las vacunas.
En España apenas se ha notado la disminución global de las tasas de vacunación infantil debida a la desinformación
El alivio de la sensación de peligro para los progenitores es un triunfo de las campañas de inmunización contra las infecciones, incluyendo las que aquejan a los niños y se contraen en el ámbito educativo. Pero es esencial recordar que no es una victoria definitiva: depende de que no se reduzcan las tasas de vacunación.
Este temor se está haciendo realidad. En un contexto de desinformación sobre las vacunas que se intensificó a raíz de la pandemia de 2020, las tasas globales de vacunación infantil disminuyeron o se estancaron. En España, por fortuna, esta tendencia apenas se ha notado.
Pero Fernández-García insiste: las vacunas son vitales frente a enfermedades como la varicela, la gripe, el sarampión o la tosferina. “Mantener unas altas coberturas vacunales no solo protege a cada niño, sino que además ayuda a reducir la circulación de los microorganismos en la comunidad, protegiendo especialmente a los más vulnerables”.
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La temida bronquiolitis
Entre los contagios que más se propagan en la población infantil se cuentan también los enterovirus; el más temible de ellos, el de la polio, está en camino de erradicación en todo el mundo, precisamente gracias a la vacunación. Pero otros representantes de este grupo viral ocasionan infecciones comunes en el entorno escolar, como la enfermedad de mano-pie-boca o fiebre aftosa humana.
Enterovirus como el de la enfermedad de mano-pie-boca ocasionan infecciones comunes en el entorno escolar
Frente a todas estas criaturas que acechan ocultas entre la espesura de la selva escolar, ¿qué pueden hacer quienes envían a sus hijos a esa pequeña aventura diaria? “Es verdad que no podemos evitar que los niños entren en contacto con los virus, porque convivir y relacionarse forma parte de su desarrollo, pero sí se pueden reducir mucho las posibilidades de contagio”, señala Fernández-García.

La prevención: una buena higiene de manos, especialmente después de ir al baño y antes de comer, y evitar que los niños acudan al colegio cuando tienen diarrea, vómitos o fiebre

El secreto de cómo lograrlo no es realmente ningún secreto. El mencionado estudio del ISCIII sobre las gastroenteritis infantiles durante la pandemia de covid-19 descubrió algo que no resulta tan sorprendente como el hecho de que quizá lo hayamos olvidado: las medidas preventivas que todos aprendimos y practicamos entonces redujeron notablemente la incidencia de dichas infecciones cuando se contagian entre humanos, mientras que apenas se notó un descenso en las que suelen contraerse de animales, como el parásito Cryptosporidium.
Las medidas preventivas que aprendimos durante la pandemia redujeron la incidencia de gastroenteritis infantiles
Referencias:
Dashti, A., et al., «Gastrointestinal pathogens in paediatric patients with diarrhoea during the COVID-19 pandemic in Spain: a multicentre molecular-based prospective study», European Journal of Pediatrics (2026).
Sánchez León, R., et al., «Clinical and genomic surveillance of rotavirus causing acute gastroenteritis in the community of Madrid, Spain, 2021–2023: predominance of equine-like G3 strains», Scientific Reports (2026).





