Foto: Wikipedia
Por: Dr. Pedro Arturo Reino Garcès
Cronista Oficial de Ambato

Revisar la historia muchas veces significa ir armando puentes para aclararnos el camino. A nuestras generaciones nos enseñaron que los “chasquis” era un sistema de postas que implementaron los incas para mantener un correo y un enlace comunicacional entre los pueblos distantes. Nos dijeron también que  esto funcionaba para que el inca pudiese recibir pescado fresco del mar enviado en la mañana, y ya para medio día podía comer en su almuerzo, se supone en Quito, proveniente del punto más próximo que lo enlazaba con la costa. Bonita fábula.

Pensando desde las identidades nuestras, de pueblos pre incas, ¿por qué atribuirles los procesos de interacción comunicacional tan solo a los incas? Hay más, atribuir a estos conquistadores el desarrollo de vías y caminos que conectaban pueblos, como si las culturas que fueron sometidas hubiesen vivido en el aislamiento, esperando que los ingenieros incas hayan venido a darnos haciendo “El Gran Camino del Inca”, no refleja sino que hemos consumido y asimilado la ideología de los vencidos.

¿Existieron los chasquis? La respuesta es sí, pero dentro de los rangos militares. Estos correcaminos tienen que ver con el espionaje, bajo intereses y órdenes superiores. Los chasquis estaban a órdenes de las élites del poder, exactamente como se deduce del documento de 1753 que traigo para comentario, como un calco, de lo que hipotéticamente habría sido en el incario.

Estamos ante un abusivo Visitador que debía ir a constatar atropellos a los indígenas. Tenía que trasladarse de Guayaquil a Portoviejo. Era el General don Manuel Moreno y Ollo, en la visita que hizo en esta provincia de Portoviejo, “Y aunque desde aquella ocasión se dio pronta execución a dicha real provisión por los corregidores antecesores a este; pero el actual, abusando de su ministerio y con transgresión formal de lo mandado por Vuestra Alteza y efracción de las leyes y ordenanzas reales, habiendo salido el año próximo pasado a la visita de los pueblos, compelió a los miserables indios a que le sufragasen los alimentos y avíos de balde, y sin pagarles cosa alguna, y en algunos pueblos les impuso el precio de seis reales con el título de serle debidos por los derechos de visita, quando por el salario que Su Merced (que Dios le Guarde) le tiene asignado en la Caja Real de dicha ciudad, no debe llevar cosa alguna ni en dinero ni en bienes, pues por las leyes y ordenanzas del Reino está prevenido que los corregidores y sus thenientes paguen puntualmente a los indios, así los víveres y avíos que necesitasen, como su trabajo personal aunque lo executen en el real servicio,

Con cuyo afectado título los thenientes de aquellos pueblos les han introducido a los miserables indios tan intolerable servidumbre que con el pretexto de chasquis del servicio de Su Majestad incesantemente les hacen correos de sus propias negociaciones y utilidades, sin contribuirles cosa alguna para viático, pues aún el avío lo ponen de su casa, de que resulta haberse puesto estos miserables de peor condición que los esclavos, pues a estos sus amos los alimentan y les dan de vestir; y a los infelices indios a fuerza de rigor los ocupan en dilatados y repetidos viajes, que de temor forman a su costa, con próximo peligro de sus vidas, como varios las han perdido, naufragando en las rápidas corrientes de los caudalosos ríos que median haciéndoles crecer las  inundaciones del Hibierno a que se agrega la lamentable tirana acción del actual Corregidor”

Que la alta colonia haya tenido chasquis en Manabí, bajo el imaginario inca, es significativo para la historia regional. Que haya estado vigente el esquema hasta mediados de los 1700, es dato que iría en la búsqueda  de “tambos” y de “pucarás”. Los tambos están citados en este documento como sitios de abastecimiento y de descanso. Si encontramos pucarás, o sea puntos de control militar, que es lo que significan, estaremos aclarando otra historia.

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