Doctores cuencanos mayores

Por: Dr. César Hermida B. | cesarh@plusnet.ec 

Una histórica y trascendental disposición gubernamental está permitiendo que nuestros hijos opten por doctorados e incluso nuestros nietos por carreras especiales en las mejores universidades del mundo. Allá van con una alta autoestima de identidad nacional por el apoyo estatal y la perspectiva futura de un retorno exitoso.

Los críticos dirán que esos estudios alimentarán los paradigmas capitalistas que aquí reproducirán el sistema, pero aquí ya vivimos dichos paradigmas, y los jóvenes, por el contrario, aprenderán a ser críticos y aplicarán acá, como propios, los conceptos y procesos más adecuados. Así lo hicimos los de la generación anterior que nos formamos también en las mejores universidades de Europa y Estados Unidos, pero en escaso número y financiados por los gobiernos amigos o las instituciones internacionales. Pocos obteníamos licencia con sueldo, algunos sin sueldo y la mayoría viajaba sin apoyo estatal.

La realidad actual parece un sueño. En los próximos años se sentirá el efecto de esta monumental iniciativa de tener a cientos y acaso miles de ecuatorianos preparándose afuera para asumir luego las responsabilidades de construir mejor nuestra propia identidad nacional.

Pero la reflexión de hoy se refiere a los esfuerzos de cuencanos ejemplares que justamente al pasar a la etapa de adultos mayores, llenos de experiencia y prestigio, han optado por continuar estudiando para obtener la presea de doctores o PH.D. Mientras otros equivocadamente piensan que deben retirarse a descansar, ellos han iniciado procesos de estudio, largos y sacrificados, para entender mejor los temas esenciales que nos incumben sobre las raíces de nuestra propia historia y sobre nuestra salud mental. Se trata de un par de maestros, docentes, investigadores, exrectores, intelectuales de una gran riqueza humana y de una sencillez a toda prueba. Han decidido ir y venir de la hermosa Sevilla, la del Guadalquivir, la del barrio Santacruz, de la Torre del Oro desde donde venían las carabelas en búsqueda del dorado para implantar acá los dominios de la Corona absolutista y a donde iba el oro que establecería la formación social capitalista en la Europa que se creía dueña de las ideas, los seres humanos y las tierras del Nuevo Mundo. La del Archivo de Indias y de las Universidades hermanas.

Los cuencanos debemos conocer sobre ellos y algunas de sus obras, que es lo que trataremos de hacer en las próximas entregas.

El Tiempo

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