El sábado 26 de enero los gobiernos de España, Francia, Alemania y Reino Unido dieron ocho días de plazo a Nicolás Maduro para que convoque elecciones en Venezuela y, si no lo hace, reconocerán al líder parlamentario Juan Guaidó como presidente del país, pero el gobierno venezolano rechazó la propuesta.
En una declaración oficial, el presidente español, el socialista Pedro Sánchez, afirmó que Guaidó debe liderar la transición a unas elecciones “libres” en Venezuela al desempeñar la máxima representación de la Asamblea Nacional de ese país.
Inmediatamente después, y a través de Twitter, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se sumó al ultimátum de Sánchez. “El pueblo venezolano debe poder decidir libremente su futuro. Sin elecciones anunciadas en 8 días, podríamos reconocer a Guaidó como ‘presidente encargado’ de Venezuela para implementar dicho proceso político. Trabajamos conjuntamente con nuestros aliados europeos”, escribió Macron.
Este domingo 27 de enero, la República Bolivariana de Venezuela expresó a través de un Comunicado Oficial, «su más enérgico rechazo a la declaración de la Unión Europea del pasado 26 de enero, mediante la cual demostró su decisión de sumarse al plan del Golpe de Estado orquestado por el Gobierno de Estados Unidos, pretendiendo incluso dar un ultimátum al Estado venezolano, al más propio estilo de las viejas potencias coloniales que representa.»
El Comunicado agrega: «Venezuela lamenta que la Unión Europea no haya tenido el coraje de soportar las presiones del Gobierno de Estados Unidos y en consecuencia haya decidido sumarse a su indigno coro de gobiernos satélites, y le exige deponer su actitud desafiante y en su lugar adopte una posición de respeto y equilibrio constructivo que no aliente la fractura del orden constitucional y la violencia.»
A continuación anota:» Del mismo modo, se permite recordar a las autoridades europeas que la legitimidad y constitucionalidad de los procesos electorales, de las instituciones y de las autoridades del Estado venezolano, no dependen en modo alguno del reconocimiento, juicios o posiciones de ninguna entidad extranjera, por lo cual sus arrogantes exigencias no surten ningún efecto tangible.»
La lógica colonial, enfatiza, fue desterrada de la Patria venezolana hace doscientos años por la gesta libertadora bolivariana y este legado será defendido hoy como entonces.
El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, concluye, » seguirá apostando a mantener una relación constructiva de respeto y cooperación con todos los países de la Unión Europea, orientada al desarrollo compartido y la paz tanto en Venezuela como en la región latinoamericana y caribeña.»
El chavismo avanza hacia un derrumbe fatal y definitivo no por mérito de sus adversarios, sino por su incapacidad para gobernar un país rico, por su alto nivel de corrupción, el asalto a los fondos públicos, el uso del poder político para acrecentar el poder económico, y la desconfianza de la ciudadanía.
Hoy, Venezuela requiere una nueva política capaz de diseñar y realizar una nueva sociedad para superar la corrupción y la encrucijada en la que se halla el país. Necesita una nueva democracia orgánica; el nuevo concepto del Estado, y la estrategia del crecimiento económico y la igualdad social.
Todo el nuevo ideal político se resume en el objetivo de construir, a partir de ahora y en el curso de los próximos veinte años, la nueva Venezuela que actuará con dignidad y eficacia en América Latina y en el mundo dentro de las condiciones económicas, sociales y políticas del siglo XXI.
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