Educación y generación de conocimiento

En países con inmensas riquezas naturales, como Brasil o Ecuador, la gente es pobre; mientras que en otros países como Japón o Finlandia, apenas hay recursos naturales, pero la población disfruta, en general, de un alto nivel de vida. Esto lleva a pensar que la riqueza de las naciones no se basa en los recursos naturales, sino en la mentalidad y en los recursos de las personas: cómo piensan, se organizan y emprenden proyectos. La primera causa de la riqueza de un país reside en la creatividad de sus gentes.

Lo más importante es la persona y, especialmente, invertir en su inteligencia. De ahí la importancia de la educación de calidad y la búsqueda de la transformación de la matriz productiva.

Hay tres virtudes en las que se basa el éxito: la creatividad, el trabajo en equipo y el realismo. Respecto a la primera, debemos recordar que, potencialmente todos somos creativos. La mayoría de negocios surge porque se ha tenido una idea, pero también es cierto que muchos fracasan. Siempre hay un riesgo, y eso enfatiza todavía más la necesidad de ser creativos.

El segundo hábito es trabajar en equipo, como un grupo que depende de la cooperación y la confianza de los demás. Un negocio es una institución social. Por ejemplo, en una televisión es una persona la que aparece en pantalla, pero detrás hay un gran equipo. La mayoría de los negocios se entiende como una gran comunidad, donde las personas trabajan juntas, tienen responsabilidades y piensan por ellas mismas. Mucha gente ve el trabajo como un desafío que le impulsa sacarlo adelante. De ahí que quien está al frente de una empresa debe ser un buen líder, capaz de llevar a los demás hasta los objetivos previstos. Existen directivos muy competentes que fracasan dirigiendo a personas.

Y la tercera virtud es el realismo. Un error, por mínimo que sea, puede arruinar una inversión. Es necesario crear un hábito para los pequeños detalles. No hay que hacerse ilusiones sobre un tema, sino estar sobre el terreno y la realidad de lo que ocurre, porque es larga la lista de fracasos empresariales.

Frente a los numerosos desafíos del porvenir, la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social.

Incrementar los recursos púbicos destinados a la educación, en sustitución de otros gastos, debe considerarse una necesidad para los países en general, pero en particular para los países en desarrollo como el nuestro, en la medida que se trata de una inversión esencial para el futuro.

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