La comunicación en política exterior debe ser tan rigurosa como cualquier otra acción diplomática

¿Qué está en juego cuando el Gobierno se pronuncia frente a conflictos internacionales?

● En escenarios de tensión política internacional, los gobiernos del mundo enfrentan el dilema de tomar postura sin comprometer su política exterior, sus valores democráticos ni sus relaciones internacionales..

● Expertos de la Universidad Internacional de Valencia – VIU – analizan lo que implica la comunicación política ante conflictos de tal magnitud.

Universidad Internacional de Valencia - VIU - Pere Gimferrer | Facebook

Las tensiones políticas y crisis diplomáticas entre países del mundo están a la orden del día. Y ante esto, los gobiernos no han tardado en tomar posición, algo que va más allá de una opinión oficial o por redes sociales. Un trino en X puede resquebrajar una relación entre países, pero el silencio también puede ser interpretado negativamente.

¿Puede derivar en más problemas pronunciarse ante grandes conflictos internacionales? Es una responsabilidad sentar una voz, pero también es prioridad no escalar tensiones. Y la indiferencia no es una opción. Así lo afirma Dra. Anna I. López Ortega, Directora de la Maestría en Comunicación y Marketing Político de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.

«Si un gobierno se alinea de manera muy marcada con una de las partes, puede deteriorar relaciones con aliados estratégicos o quedar sin capacidad de mediación», declara. «También hay costes internos: la polarización internacional suele reflejarse en el debate doméstico, alimentando divisiones políticas».

Los gobiernos no hablan sólo en nombre de sus mandatarios o partidos políticos, sino de países enteros, por eso los pronunciamientos que se hagan deben partir desde la responsabilidad y objetividad. Según analiza el Dr. Pedro Francisco Ramos, investigador y docente del grado en Relaciones Internacionales de VIU, los asuntos de política exterior tienen la suficiente entidad como para ser tratados de forma independiente.

«Un gobierno responsable evaluaría, en primer lugar, sus intereses nacionales en juego, trataría de coordinar sus acciones y discurso con sus aliados y buscaría la forma de enfriar la crisis para llegar a una resolución pacífica, si es que cuenta con los medios apropiados, todo ello sin perjudicar a su propia nación», explica el experto de la Universidad Internacional de Valencia.

Además, según anota, los conflictos entre otros países no deben ser usados como cortina de humo que nuble los verdaderos problemas de un país, ni tampoco para movilizar el apoyo político. En el acto político de pronunciarse al respecto hay principios clave que se deben tener en cuenta para evitar caer en discursos tanto ligeros como extremistas y sensacionalistas.

«Hay tres elementos fundamentales», señala la Dra. Anna López. «Primero, la coherencia con la política exterior previa y con los valores que el país defiende —derechos humanos, derecho internacional—; segundo, la proporcionalidad del mensaje, evitando posiciones maximalistas que puedan cerrar canales de diálogo; y tercero, la coordinación con socios internacionales, sobre todo si hablamos de países integrados en bloques como la UE».

De repente la comunicación, que ahora se mueve de manera inmediata en redes sociales, genera una presión por tomar partido y emitir opiniones, y eso puede llevar a mensajes breves, emocionales y poco matizados que derivan en ideas de poca profundidad y tienden a la polarización.

«Las frases altisonantes pueden quedar bien como eslóganes políticos, pero son complicadas de llevarse a la práctica», advierte el Dr. Pedro Francisco Ramos. «Al primar el sensacionalismo sobre el rigor, los gobiernos corren el riesgo de colocar a sus países en situaciones incómodas e incoherentes que acaban por perjudicar su posición en el tablero mundial, especialmente cuando sus pronunciamientos se emiten sin ningún tipo de coordinación con otras naciones».

Y es que alinearse demasiado con una de las partes hace que se pierda capacidad de influencia. Como explica Anna López, un gobierno puede deteriorar relaciones con aliados estratégicos o quedar sin margen de mediación, e incluso dicha polarización internacional genera divisiones políticas internas.

Por eso, como coinciden los expertos de VIU, la comunicación en política exterior debe ser tan rigurosa como cualquier otra acción diplomática, que logre equilibrar intereses nacionales, principios éticos y capacidad de mediación.

La Universidad Internacional de Valencia-VIU es una de las principales universidades online del mundo hispanohablante, reconocida por el Ministerio de Universidades de España y miembro de CRUE Universidades Españolas. En su más de década y media de historia, han pasado por sus aulas virtuales más de 80.000 estudiantes. Actualmente VIU cuenta con 28.980 estudiantes en 108 países, un claustro de más de 970 docentes (de los cuales 628 son doctores) y tiene más de 15.000 convenios firmados con empresas, organizaciones e instituciones de todos los sectores. VIU cuenta con una oferta formativa compuesta por grados, másteres, doctorados y cursos de experto, alineados con la realidad laboral y social e impartidos a través de clases online en directo, que quedan grabadas y pueden ser consultadas 24/7. Esto, combinado con un sistema de acompañamiento constante y un acceso multidispositivo, permite al estudiante vivir la experiencia universitaria donde y cuando quiera. La calidad de la enseñanza de VIU ha sido distinguida y certificada por organismos internacionales como EFQM, QS World University Rankings, Fundación Conocimiento y Desarrollo, o el U-Ranking Fundación BBVA, que la distinguió como la universidad online con más alta tasa en inserción laboral de España. Su sistema de Garantía Interna de Calidad está establecido según los principios expuestos en el Programa AUDIT de ANECA, que están alineados con los criterios y directrices del Espacio Europeo de Educación Superior.

 

La Universidad Internacional de Valencia (VIU) forma parte de Planeta Formación y Universidades, la red internacional de educación superior de Grupo Planeta. Cuenta con veintidós instituciones educativas en España, Andorra, Francia, Italia, Norte de África, Estados Unidos y Colombia. Cada año más de 160.000 estudiantes procedentes de 100 nacionalidades distintas, se forman a través de sus escuelas de negocios, universidades, escuelas superiores especializadas y centros de formación profesional

Compartir este artículo:

Otros artículos: