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La globalización exige un nuevo perfil humano

Si señores. La globalización exige un nuevo perfil humano que arranque del supuesto de que nada de lo que haga o deje de hacer carecerá de repercusiones morales sobre los demás. El perfil de egresado universitario que está demandando el mercado es cada vez más el de personas con una formación integral, flexible, con capacidad de innovar y de trabajar en diversos campos y ambientes.

En este sentido, la elección de la carrera universitaria es para los bachilleres quizá una de las decisiones más complicadas, dado que para muchos de esto dependerá su futuro.

Estudios realizados en varios países de América Latina demuestran que cada vez con mayor frecuencia los profesionales no terminan trabajando en el área en la que realizaron sus estudios de pregrado. De ahí la importancia de las destrezas que aprendan los estudiantes, como su habilidad para investigar y analizar la información y el espíritu científico con el que enfrenten los problemas.

El perfil de los profesionales que demanda el mundo de hoy es muy diferente al de hace unos años. Enfrentan un mercado laboral en permanente cambio y con formas contractuales nuevas y de corto plazo. Las perspectivas de empleo estable, con prestaciones sociales, un futuro duradero en la organización y una pensión tras 30 años de trabajo, son cada vez más lejanas en este nuevo contexto.

Si anteriormente se formaba a los estudiantes en un campo específico del conocimiento, para que se desempeñara en esa área, con el desarrollo de las ciencias y las tecnologías de la información, el conocimiento en la actualidad es inabordable y sobre todo, se vuelve obsoleto muy rápidamente. Por esto, aunque los contenidos básicos en la formación profesional siguen siendo un factor decisivo a la hora de formar a los jóvenes, la única manera de garantizar su permanencia en el mercado laboral es logrando que aprendan a investigar y a encontrar la información que requieren para mantenerse actualizados. Esto implica tener unas competencias sólidas en lectura, matemáticas y pensamiento científico.

Es un tiempo en el que la cultura es mucho más transversal y móvil. La interdisciplinariedad es ahora una característica que se refleja en las áreas social, económica, política y cultural. Solo los profesionales con mente abierta, flexibles, adaptables y con capacidad innovadora y creativa logran permanecer.

En la actualidad, lo que se necesita es una formación en múltiples destrezas y competencias que aseguren a los profesionales un espacio en este mercado móvil. Los empleadores más audaces ya no buscan tanto personas formadas en disciplinas específicas, sino a aquellos con destrezas, intereses y experiencias particulares. En esta perspectiva, profesionales de distintas disciplinas pueden desempeñarse en cargos para los que no necesariamente fueron formados académicamente, pero que por su trayectoria y dedicación han logrado las competencias para hacerlo.

Otros factores empiezan a surgir con gran fuerza: establecer buenas relaciones personales, tener una sólida formación ética y moral, la capacidad de trabajo en equipo, la responsabilidad social con la realidad del país, el liderazgo, las habilidades en negociación y el dominio de otros idiomas, aspectos que cada día son más tenidos en cuenta tanto por los empleadores como por las universidades.

La adaptabilidad es otra condición clave para la actualidad laboral. La posibilidad de relacionarse con personas diversas de distintos estratos socioeconómicos o de distintas condiciones culturales, es otro factor que apunta a la competitividad. Una persona que llega a trabajar a un lugar nuevo (empresa, ciudad o país) debe tener la capacidad de aprender a actuar en ese nuevo entorno y a desempeñarse de manera más óptima en el menor tiempo posible.

Aprender a hacer lecturas críticas de los problemas y resolverlos es otro aspecto que marca la diferencia. Solo quienes resuelven problemas pueden lograr prosperar en una realidad que impone la necesidad de soluciones creativas y audaces para no quedarse rezagados y poder insertarse adecuadamente en el ámbito de competencia. La creación de empresas de todos los tamaños se impone también en este nuevo escenario. Las destrezas prácticas en aspectos como la administración, el derecho, los sistemas, la contabilidad o la comunicación son fundamentales en esta perspectiva. A esto contribuye la flexibilización de los currículos universitarios, que cada vez más están procurando incrementar la posibilidad de hacer una carrera a la medida de los intereses personales.

EcuadorUniversitario.Com

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