Por: Dr. Juan Morales Ordóñez
Son muchos los estudiantes, profesores e investigadores que cursan programas o realizan actividades académicas en países diferentes a los de su origen y pocos los funcionarios administrativos universitarios que lo hacen.
En el Ecuador se están dando los pasos conducentes a transformar los estudios universitarios para acceder a la sociedad del conocimiento y en ese proceso la movilidad académica y científica es política pública. Para impulsarla existen programas de becas internacionales para jóvenes que van a ingresar a la universidad, así como para quienes desean realizar sus estudios de maestrías o doctorados. También la movilidad inversa se potencia con el Programa Prometeo, que tiene como objetivo atraer a científicos y doctores nacionales y extranjeros, para que trabajen en el País en proyectos de desarrollo en instituciones públicas y en universidades.
Se ve con menos claridad la necesidad de que los funcionarios gestores de la movilidad se formen y capaciten para mejorar sus conocimientos y destrezas en esa importante tarea.
Las posibilidades de internacionalización académica son múltiples. El mundo es amplio pero al mismo tiempo pequeño. La educación es una constante en todo el planeta y constituye un eje transversal de la contemporaneidad. Los Estados Unidos y su dinámica educativa y científica constituyen uno de los referentes más importantes en este sentido. Los recursos económicos que se destinan a la educación superior en ese país son enormes. La Comunidad Europea tiene también una fuerza muy grande y mantiene programas de cooperación con todo el mundo. China es un poder, educativa y científicamente. Así como lo son los países asiáticos que han alcanzado un gran desarrollo. Y, está el mundo árabe con sus ricos países que han apuntado a la educación de alto nivel como uno de sus objetivos primordiales y están listos para establecer vínculos de beneficio común con interlocutores de todo el planeta.
Esta realidad debe ser conocida e incorporada a la cultura de quienes administran los procesos de internacionalización académica para que aporten a ella en beneficio de todos.
Es necesario desarrollar una clara comprensión sobre estos fenómenos y las inmensas posibilidades que representan para nuestros jóvenes y para nuestros países. Es preciso que mucha gente vea el mundo y se sensibilice frente a un escenario lleno de posibilidades. Se requiere formación y visión. Se debe contar con experiencia y apertura mental, que se logran conociendo otras sociedades y escuchando lo que tienen que decirnos.
Para fortalecer los procesos de internacionalización académica, es preciso que además de las experiencias de estudiantes y profesores, se fortalezcan también los conocimientos y destrezas de los gestores de relaciones internacionales en cada institución. Así, cuando hablemos de movilidad académica, debemos involucrar en ese concepto a los administrativos, a los funcionarios, a aquellos que la gestionan y hacen posible.
Esta es una línea de desarrollo que aún no termina de arrancar en Ecuador y América Latina y que traería grandes beneficios a universidades y a la sociedad toda.