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Notas marginales sobre el informe Chilcot y los crímenes de Estado

Por: Rosa Guevara Landa
Rebelión

1. Brevemente, para situarnos y tomando pie en el artículo de la imprescindible y admirada Amy Goodman y de Denis Moynihan (“La guerra de Irak y las mentiras en que se basó siguen generando polémica” [1]): 1. Se ha dado a conocer un devastador informe sobre la activa participación del Reino Unido en la invasión y ocupación de Irak. 2. A día de hoy continúan buscándose entre los escombros los cuerpos de las personas fallecidas en el peor atentado suicida con camión bomba que tuvo lugar la semana pasada en Bagdad desde el inicio de aquella funesta guerra en 2003. 3. “El informe Chilcot” -por su principal investigador y autor, Sir John Chilcot- fue encomendada en 2009 por el entonces primer ministro Gordon Brown. Sir J. Chilcot dio a conocer el informe de 6.000 páginas el pasado miércoles 6 de julio, tras siete años de trabajo. 4. En el informe ofrece una larga lista de críticas al ex primer ministro Blair. Deja al descubierto de qué manera se exageró la amenaza que suponían las presuntas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. También la inquebrantable y servil lealtad que Blair demostró al presidente Bush II. Del comunicado que acompañó a la publicación del informe: “Ahora resulta claro que las políticas sobre Irak se elaboraron sobre la base de información de inteligencia y valoraciones infundadas que no fueron contrastadas”. ¿Antes no? 5. Muchos ciudadanos, entre ellos referentes parlamentarios del propio Partido Laborista, piden que Blair sea llevado a juicio por crímenes de guerra (Julio Anguita se ha manifestado en los mismos términos). 6. A la invasión y posterior ocupación se destinaron miles de millones de dólares, y se destinarán o dicen que se destinarán miles de millones más para el cuidado de por vida de los veteranos heridos y emocionalmente afectados. Sin embargo, se reconoce en el informe, “la mayor e incalculable pérdida es la que ha sufrido el pueblo iraquí”. 7. De las varias iniciativas para contabilizar la cifra de víctimas fatales de la guerra: el número más bajo de los estimados se ubica entre los 160.000 y los 180.000 fallecidos [2].

2. De uno de los diarios más conservadores, más establishment y más neoliberales del mundo (El País): “El informe Chilcot sobre la participación de Reino Unido en la guerra de Irak, presentado el miércoles (6 de julio), viene a dar la razón a los millones de personas que durante la primavera de 2003 se manifestaron en las calles de todo el mundo condenando la acción militar”. ¿Se acuerdan de los que decían de nosotras entonces? ¿Desinformadas, locas, irresponsables, buenistas sin seso, aliadas inconscientes de un dictador, descerebradas, etc?

3. Más del editorial: “Según la minuciosa investigación iniciada en 2009, los motivos del ataque e invasión de Irak fueron falsificados y los gobiernos implicados en la toma de decisiones ocultaron que no se habían agotado todas las opciones antes de recurrir a la guerra”. Uno de esos gobiernos: el gobierno español.

3.1. Presidente de gobierno en aquellos años: José María Aznar. Uno de los vicepresidentes del gobierno: Mariano Rajoy, el actual presidente en funciones. ¿Va, puede seguir siendo un político profesional así presidente de gobierno?

3.2. Observaciones del presidente en funciones: no ha leído el informe y, además, ha añadido, todo sucedió hace 13 años. Ya está… A otra cosa. No molesten.

4. ¿Cuántas personas han muerto realmente, cuántas han sido asesinadas o viven en las más absoluta desesperación por esa decisión de Bush-Blair-Aznar-Barroso?

5. ¿Alguien recuerda, es oportuno señalarlo, las sesudas reflexiones sobre la tercera vía del “laborista” Mister Blair?

5.1. ¿Cabe creer alguna palabra que salga de la boca de un político profesional tan capaz de todo? ¿Quién puede creerse sus lamentos?

5.1.1. ¿Monumentos en su honor? ¿Páginas en los libros de historia?

6. ¿Son o no son los cuatros actores principales (Bush, Blair, Barroso, Aznar), principales pero no los únicos de esta barbarie, criminales de guerra?

6.1. Tras el informe, ¿deberíamos emprender una iniciativa seria para que personas como Bush, Blair o Aznar, rindan cuentas por la muerte y la destrucción que siguen teniendo lugar en Irak y en otras partes del mundo?

7. En un blog que lleva por nombre Del alfiler al elefante ”Este blog se ocupa principalmente de temas internacionales, con especial referencia a Europa y a la política exterior española. Pero también a Estados Unidos, Oriente Próximo, China y todo cuanto venga a cuento de la conversación con los lectores. ‘Del alfiler al elefante’ es un homenaje a Manuel Vázquez Montalban”, Lluís Bassets, el subdirector del global, ha publicado “Buenismo belicista”[1]. Algunas observaciones:

7.1. “Estrictas novedades, pocas. Muchas confirmaciones. Las peores sospechas han quedado dramáticamente demostradas: no había base legal para invadir Irak, no existía evidencia alguna sobre las armas de destrucción masiva, la preparación de la guerra y de la posguerra fue deficiente, en ningún caso la guerra fue el último recurso. Quienes se opusieron a la segunda guerra de Irak tenían toda la razón y el Informe Chilcot ha venido ahora a remacharlo con una detallada indagación que constituye todo un pesadísimo alegato, al menos político, contra Tony Blair”. Queda dicho, conviene no olvidar en tres mess.

7.2. ”Como todos sabían y ha sido sobradamente documentado, Bush decidió terminar con Saddam Husein primero y buscar los argumentos y las bases legales después”. Blair, señala Bassets, fue quien más le ayudó en la faena; de ahí el título de ‘caniche de Bush’. ¿Por qué entonces los insultos contra quienes señalaron en su momento esa dependencia y el núcleo de esas decisiones? ¿Estúpidas izquierdistas era designación adecuada?

7.3. ”No fue el único: Aznar, que sale numerosas veces citado de pasada en el informe, fue el caniche del caniche. Pero el caso de Blair es especialmente grave, por su prestigio como líder de la Tercera Vía y su sobrada experiencia política, que contrastaba con la bisoñez de Bush, y porque además comprometió a su país, su ejército, sus servicios secretos y sus instituciones, incluida la BBC, en la construcción del castillo de sofismas y falsedades de la causa belicista. Tras los atentados del 11-S Blair estaba totalmente decidido a apoyar a Bush”. ¿Y cómo llegó a engañarnos a tantas con sus aires de socialista renovador? ¿Qué renovaba? ¿Quiénes eran realmente los paleo-paleto-socialistas? ¿Ser caniche del caniche es excusa para irse tranquilo a casa? ¿NO se dijo entonces que se jugaba en la Champions?

7.4. Cierto, señala el subdirector, “que también lo intentó todo para evitar una decisión unilateral, buscar cobertura legal de Naciones Unidas e incluso agotar los caminos diplomáticos y las inspecciones sobre la existencia de las famosas armas de destrucción masiva que ya no existían”. ¿Lo intentó todo? ¿Qué todo intentó? ¿No se está siendo demasiado generosos con alguien de la bajura poliética de Blair? ¿No estamos disculpándolo?

7.5. La confusión que algo queda: ”El Informe Chilcot es un auto de acusación abrumador, especialmente en los aspectos más políticos, que cae en un momento especial de la política británica y extiende un enorme interrogante sobre las decisiones del ejecutivo, la responsabilidad de sus primeros ministros y su capacidad para manipular la opinión pública. Las evidencias sobre una de las peores decisiones de la historia británica como es la entrada en la guerra de Irak llegan con una extensa conciencia británica e internacional de que Reino Unido acaba de tomar otra de sus peores decisiones históricas, como es abandonar la Unión Europea; dos reveses de graves consecuencias geopolíticas separados solo por trece años”. ¿Y qué tendrá que ver una y otra cosa? ¿Por qué mezclar la gasolina criminal y una decisión de salida de estas características?

7.6. El único argumento de Blair, señala Bassets, es de una debilidad portentosa. ¿Argumento, eso es un argumento? “Pide disculpas, expresa su pesar, pero se niega a admitir que mintió, porque lo hizo de buena fe: maquiavelismo de buena fe, en definitiva. Blair se vio revestido con los hábitos de Churchill para combatir al lado de Estados Unidos el nazismo del siglo XXI, representado por Saddam Husein, en mitad de la mayor soledad europea. Solo una extraña combinación de arrogancia y autoindulgencia le permite cerrar los ojos ante las consecuencias: los soldados muertos, un país entero destruido, un terremoto político cuyas consecuencias llegan hasta ahora mismo con el Estado Islámico y la crisis de los refugiados. ¿Todo por la cabeza de Saddam? No, todo por la relación especial con Estados Unidos, la misma relación que el Brexit ha venido a erosionar”. De nuevo el Brexit. Lo que cuenta realmente: ¿qué es eso del argumento de la buena fe? ¿Alguien se lo puede creer? ¿Más mentiras sobre mentiras? ¿Combatir al lado de Estados Unidos contra el nazismo sin citar a la URSS? ¿Y que tendrá que ver la lucha antifascista y antinazi de la II Guerra con la destrucción criminal de un país y de sus pobladores? ¿Eran inventadas las políticas criminales y expansionistas de la Alemania nazi? [3]

No sé si Manuel Vázquez Montalbán hubiera vibrado con este análisis del subdirector de El País publicado en una columna que recuerda las que él publicaba en el vespertino Tele/Express y que muchas devorábamos todas las tardes, aprendiendo, recortándolas, archivándolas y tomando notas.

Notas:

[1] http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/2016/07/buenismo-belicista.html
[2] Como sostiene el detallado anexo histórico que acompaña al informe Chilcot, la
cosa viene de lejos: “Para asegurar ese petróleo para Gran Bretaña, en la primavera de 1914, el Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, adquirió para el Gobierno Británico el 51% de las acciones de la Anglo-Persian Oil Company o Compañía de Petróleos Anglo-Persa”. Y fue así como todo un siglo de ocupación, explotación, represión, violencia y dolor se ha grabado a fuego en la vida de los iraquíes y en la historia de Irak
[3] Un ejemplo a no olvidar: Ramadani nació en Irak pero vive en Londres desde que se convirtió en un exiliado del régimen de Saddam Hussein. Durante mucho tiempo se ha dedicado ha impulsar el movimiento contra la invasión y la ocupación de Irak, pero también contra las devastadoras sanciones que las precedieron. Poco después de que el informe Chilcot fuera dado a conocer, dijo en “Democracy Now!”: “Irak, como sociedad, como Estado, fue destrozado de la manera más cruel desde la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam, con tácticas como la llamada de ‘conmoción y pavor’ y con crímenes en masa a una escala indescriptible. El verdadero objetivo no era sacar al dictador, sino controlar Irak. Y al no poder controlarlo, lo destruyeron, al igual que están haciendo con Libia, con Siria y demás. Esto entra en esa escala. Pero la peor de las tragedias es la pérdida de vidas”.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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