Nueva brújula para América Latina

César Montaño Galarza designado nuevo Rector de la Sede ...

Rector de la Universidad Andina Simón Bolívar

 

 

Un asunto crucial para los países latinoamericanos y otros en desarrollo en el contexto actual de ruptura del orden internacional consiste en saber navegar en medio de la competencia de grandes potencias defendiendo su autonomía, diversificando su inserción internacional, ubicando y aprovechando oportunidades en un mundo menos unipolar. Hace falta una brújula pragmática para América Latina y el Sur Global -concepto geopolítico, económico e histórico referido a los países en desarrollo o de ingresos medios y bajos-, transaccional, menos atada a simpatías o lealtades ideológicas o geopolíticas.

En este contexto surge en 2021 la propuesta de El No Alineamiento Activo y América Latina: Una doctrina para el nuevo siglo, de Jorge Heine, Carlos Fortin y Carlos Ominami, como respuesta a la rivalidad entre EE. UU. y China, la pandemia y las acciones del primer gobierno de Trump; se actualizó en 2025 con el auge del Sur Global y la expansión de los BRICS, la guerra en Ucrania y Gaza, la fragmentación del orden internacional liberal y el segundo gobierno de Trump con políticas duras en aranceles, presiones de alineamiento, y la llamada “Doctrina Donroe” -preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental-.

Son ejes de la propuesta la participación proactiva en el sistema internacional, diversificando relaciones y socios, por ejemplo, con China, Europa, India, otros países del Sur Global, sin romper con EE. UU., maximizando beneficios y defendiendo los intereses nacionales en el comercio, la inversión en infraestructura, transición energética, tecnología, etc., sin alineamientos automáticos o sin condición;  potenciando el multilateralismo usando foros como CELAC, o la Iniciativa china de la Franja y la Ruta, negociando concesiones máximas y evaluando cada decisión según beneficios concretos a recibir.

“Jugar el campo” es la idea esencial, priorizando el interés nacional, sin alinearse rígidamente con ninguna gran potencia, maximizando espacios de maniobra y aprovechando la competencia entre ellas. De esta manera, nuestros países ganarían en apalancamiento y se fortalecerían ante cambios de política de las potencias. En suma, esta propuesta es un aporte que merece ser estudiado a fondo para construir una suerte de doctrina de peso regional, sobre la base de la cooperación política y de incrementar el grado de integración sudamericana actual, todo en provecho del multilateralismo, la paz y la inclusión del Sur Global.

 

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