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¿Por qué se rechaza a los transgénicos?

Por: Dr. César Paz y Miño
Científico e Investigador de la UDLA

Apartándome de la discusión puramente científica sobre las bondades de los transgénicos (TG) y la abrumadora evidencia investigativa sobre su inocuidad, el filósofo y epistemológico belga Stefaan Blancke razona cómo la intuición puede incitar a opiniones contrarias a los hechos en el tema TG. Lo mismo podría aplicarse a cualquier tema científico. Blancke examina factores por los cuales existe oposición a los TG. A la cabeza, la intuición, hace referencia a la manía cerebral de creer cierto aquello que queremos que sea real, aunque no lo sea, simplemente porque tiene sentido. En este caso, que los TG son una amenaza. Este ‘simplismo psicológico’ conduce a creer que si el ADN es lo esencial de un organismo, se atentaría contra su naturaleza al modificarlo.

Naturaleza o natural se asocia falsamente con la religiosidad. Una encuesta mostró que la gente más creyente rechaza más a los TG, pues ve a los ingenieros genéticos como personas que juegan a ser dioses. Por tanto, atentar contra la naturaleza es rechazable por simple intuición dogmática o acto de fe.

Los opositores difunden propaganda tergiversada sobre TG. Se los asocia a la mezcla de genes con características falsas: tomates con cola de pez o maíz con escorpiones, etc. Esto causa rechazo porque atenta contra la naturaleza de los seres, y es dable oponerse a ello. Lo que se representa son imágenes trucadas que no ocurren con los TG. Las personas tenemos circulando en el organismo cientos de genes de otras especies y no somos transgénicos.

La propaganda anti-TG utiliza la repugnancia hacia lo sucio y contaminado, a la mezcla de ADN o a productos nocivos o bacterianos, etc. Se relaciona a los TG con tales aberraciones y se los rechaza para el consumo. La OMS dice que son inocuos.

Me opongo a las transnacionales, a sus intereses financieros, a la contaminación con pesticidas y a la agroindustria monopólica, pero esto no tiene que ver con el transgénico en sí mismo ni con el hecho de poder investigarlo. Resulta cómodo aferrarse a la intuición, objetar la información científica y creer a quien más alboroto provoca, ignorando procesos genéticos complejos. En esto la divulgación de la ciencia ha cometido errores que dan espacio al pensamiento pseudocientífico.

Ecuador debe involucrarse con la investigación en todos los temas, incluso en TG. Es la manera de desarrollarnos de manera autónoma, soberana. Como país, debemos elegir el camino agrícola y biotecnológico que deseamos, sin oponernos a la investigación, pues eso nos sumerge en el oscurantismo.

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