Por: David Ruiz Sevilla y José L. Pantoja
Estudiar fuera del país no solo permite el aprender sobre ciencia y tecnologías más actualizadas. También permite conocer sistemas que, a pesar de su complejidad, funcionan de forma más eficiente. Una de las razones por la cual los países desarrollados son, precisamente, desarrollados, es que sus sistemas educativos fueron cambiando con el tiempo, se adaptaron a las condiciones de cada época. Estos sistemas evolucionaron según las necesidades de su gente.
En este artículo deseamos compartir nuestra experiencia y algunos datos del por qué en Ecuador toma tanto tiempo el obtener un título académico. Las experiencias relatadas pueden resultar familiares para algunos de Uds. Nuestra intención es continuar haciendo conciencia en nuestras autoridades de educación, estudiantes, profesionales jóvenes y profesores, sobre la innovación del sistema educativo en Ecuador.
Una joven concluyó sus estudios de preparado (clases y defensa de tesis) en una universidad de Ecuador en el mes de abril de este año. Para llegar a ese momento tuvieron que pasar cerca de seis años desde que inició sus estudios en la universidad. Sin embargo, cuando ella pensó que ya tenía su título en la mano se le dijo que debía esperar entre dos a tres meses, pues el proceso (burocrático) es así de lento. Cuando ella recibió el título se dio cuenta que éste tenía un error garrafal. Cuando reportó este particular a la universidad se le informó que debía esperar otros dos o tres meses más para que le entregaran otro título con la corrección respectiva. Mientras tanto, esta persona –que en teoría ya está lista para entrar al campo laboral– no puede aplicar a ningún puesto público porque “no tiene título”. Entonces las preguntas que caben son: ¿Qué debe hacer esta persona mientras tanto? ¿Tendrá que adquirir un trabajo por el salario mínimo, pues no tiene el respaldo para mostrar que ya es una profesional? ¿Tendrán sus padres que seguir costeando sus gastos hasta que ella pueda trabajar? Como esta persona, hay estudiantes de diversas carreras que se demoran seis, siete, ocho años, y hasta más en obtener el título de pre-grado, sin ser malos estudiantes.
Al verificar las mallas curriculares se puede ver que para obtener el título de preparado es necesario completar más de 200 ó 250 créditos en referencia a clases. En los países desarrollados este valor se reducen en un 40 – 50%. En otras palabras, muchos de nuestros programas incluyen clases que son de relleno. Se piensa que mientras más clases se incluyen en el programa, mejor. Aquí cabe el refrán: “El que mucho abarca, poco aprieta”. Este sistema se vuelve aún más ineficiente porque a nuestros estudiantes se les exige terminar las clases antes de hacer su investigación. Cuando los estudiantes terminan de tomar todas las clases luego viene la búsqueda de asesor, de un lugar para hacer la tesis, la preparación y presentación del anteproyecto, el trabajo de investigación y la defensa de tesis. A varios estudiantes incluso les toca repetir el anteproyecto y/o la tesis. Ante este panorama, los profesionales de Ecuador tienen entre 24 – 28 años cuando se gradúan del pre-grado. En los países desarrollados, las personas a esa edad ya tienen al menos una maestría (incluso un Ph.D.) ó 3 y 5 años de experiencia laboral. Es decir, cuando nuestros estudiantes están empezando a caminar, los estudiantes de otros países ya está corriendo los 100 m. planos. En los países desarrollados muchos estudiantes empiezan su tesis antes de terminar sus clases, incluso con varios semestres de anticipación. A cada estudiante se le asigna un mentor (asesor) que lo guía en la preparación y ejecución de su proyecto de investigación. En este sentido, la relación profesor-estudiante recobra relevancia, pues, la presencia de un guía es fundamental en las primeras etapas de diseño del proyecto. En el caso de Ecuador, la falta de personal académico que dominé los procesos de investigación es una gran limitante en ese aspecto.
Muchos de nuestros estudiantes, incluso, se quedan a uno o dos pasos de lograr la obtención de su título porque, en parte, el sistema ineficiente los empuja a renunciar a esa meta personal. Las causas pueden ser diversas, por ejemplo:
Algunas personas consiguen trabajo sin haber culminado la universidad (pues deben responder a otras responsabilidades – i.e. ser padres de familia) y descuidan el proceso por falta de tiempo.
La realización de la tesis de grado es frustrante y tediosa. Los asesores cambian constantemente las condiciones de la investigación, en muchos casos sin dar razones de peso para tales cambios. Un profesor sin argumentos no sirve.
A muchos estudiantes (y profesores) les resulta difícil buscar un tema nuevo para hacer investigación.
Una vez iniciado el trabajo de investigación, aparecen muchas dificultades (i.e. falta de presupuesto que lleva, en la mayoría de los casos, a los mismos estudiantes a cubrir todos los costos de la tesis).
Las universidades no tienen personal capacitado ni equipos modernos para la realización de proyectos de investigación.
No existe un aporte serio de la empresa privada a los trabajos de investigación. En muchos casos, los estudiantes que realizan su tesis se convierten en mano de obra gratuita, o al menos barata.
Ante esta situación es necesario aclarar algo. En muchos casos no se hace una tesis como tal, pues los trabajos presentados carecen de los componentes necesarios de una tesis. En su lugar, las tesis incluyen mucha información “de relleno” que no es útil para el lector. En los países desarrollados, no se pide una tesis como tal a los estudiantes de pre-grado; pero se pide un “proyecto de graduación”. Se debería considerar, por ejemplo, iniciar una evaluación de que es realmente una tesis y qué no lo es, pues en muchos casos los profesores tienden a exigir que las tesis tengan información que no es necesaria. Por ejemplo, algunas tesis contienen en la sección de materiales y métodos elementos como: lápiz, borrador, calculadora, computadora, cuaderno, regla, etc. Es obvio que el estudiante necesita estos materiales para hacer su trabajo, pero no son componentes intrínsecos de la investigación. Los materiales de la investigación son los tratamientos y equipo utilizado para la investigación misma (i.e. equipo agrícola, turbinas, instrumentos especiales de laboratorio, etc.). De igual modo, muchas tesis incluyen en la sección de anexos fotografías y descripciones innecesarias para el lector (i.e. copias de recibos y facturas). Hace poco se revisó la tesis de una estudiante que tenía cerca de 170 páginas, de las cuales por lo menos la mitad contenían material de relleno. Y lo peor es que muchos profesores “exigen” que esos componentes sean incluidos.
Existe, de forma equivoca, la concepción de que mientras más páginas tengan la tesis mejor es el trabajo. También es común encontrar tesis donde se evaluaron 4, 5, ó más tratamientos de forma simultánea, lo cual resulta en un número considerable de interacciones que, aunque los programas estadísticos las pueden manejar, en la vida real son imprácticas. Esto complica la interpretación y el análisis de resultados, lo cual también alarga el proceso de ejecución del proyecto de tesis. Hace un año se revisó una tesis que contenía como tratamientos: I) 4 dosis de fertilizante, II) 2 épocas de aplicación del fertilizante, III) 2 formas de aplicación, IV) 2 variedades de cultivo, y V) 2 tipos de suelo. Es decir había 64 posibles combinaciones de todos estos tratamientos, con tres repeticiones por cada tratamiento. Como se mencionó antes, los programas estadísticos pueden manejar este tipo de estudios, pero en la realidad es impráctico hacer la mezcla de tantas variables. Señores profesores, eliminemos la concepción de que mientras más complejo, mejor será el estudio. O dicho de otra manera, ¡hagamos las cosas bien y no solo para quedar bien!
También existe una mala preparación en referencia a la Investigación y Diseño Experimental; las mismas que se estudian, generalmente, en los últimos años de la carrera universitaria. En muchos casos, el problema para que una tesis tome tanto tiempo no solo es la inadecuada metodología utilizada por los profesores que sirven de asesores, sino la mala preparación en Investigación y Diseño Experimental. Al respecto, cabe una reflexión: ¿Dónde se prepararon los profesores de educación básica? En los institutos pedagógicos. ¿Dónde se prepararon los profesores de educación secundaria? En las universidades ¿Dónde se prepararon los profesores universitarios? ¡Pregunta sin respuesta!
Jorge Villarroel Idrovo publicó en el 2009 el documento: “¿Merece acreditarse la universidad ecuatoriana?”. En ese documento se encuentran algunos datos que nos permiten justificar algunas de las afirmaciones anteriores:
El 97% de los profesores universitarios no ha realizado ninguna investigación seria durante su vida académica y que haya aportado con nuevos conocimientos sobre su campo de estudio o sobre asuntos universitarios.
El 90% de profesores no ha escrito alguna obra o manual académico.
El 98% de directivos universitarios no ha presentado trabajos de investigación que puedan ser ejemplos de avance académico para estudiantes y profesores de las universidades.
El 90% de la investigación realizada por profesores de los programas de posgrado no han tenido ningún impacto en la ciencia, la educación, la técnica, o las áreas sociales y económicas regionales o del país. Por la calidad de los trabajos realizados, muy pocos pueden tomarse como elementos de consulta o referencia para nuevos trabajos.
La “titulitis” y el afán de recursos de autogestión desvalorizó los programas de posgrado en todo el país. El 99% de los profesores se limita a reproducir los conocimientos de la ciencia y la técnica desarrollada en otros países, sobre todo de Norteamérica, Europa, y Japón.
Menos del 1% de profesores que ha obtenido el título de maestría en docencia de la educación superior ha presentado proyectos de innovación académica y los han ejecutado.
Los títulos han servido para ascender en categorías y escalafones, más no para elevar la calidad académica de su trabajo y de las instituciones.
Los métodos de enseñanza dominantes en las aulas universitarias son la exposición magistral (35%); la explicación de conocimientos (60%); y solo el 5% restante utiliza la investigación como metodología fundamental del proceso enseñanza-aprendizaje.
La investigación formativa, como estrategia para preparar futuros investigadores, tiene limitada presencia en las universidades.
En promedio, las bibliotecas universitarias disponen de 15.000 títulos por institución, lo que significa 3 libros por estudiante. En países desarrollados ese número ronda los 100.
También hace poco se llevó a cabo una investigación sobre el nivel de lectura de la población de América Latina [1]. Los resultados muestran a un lector ecuatoriano incipiente, pues el índice es el más bajo de la región con 0.5 libros/persona/año. En otros países de la región el índice es de 2 a 5 libros, y en algunos países desarrollados se supera la barrera de los 40. De los libros que se leen en Ecuador, la mayoría es en relación a la formación académica, lo que indica que se lee por obligación y no por vocación. Esto muestra que también los estudiantes fallan en el proceso de auto-educarse, pues la lectura no es un hábito en nuestro país.
Con base en los datos proporcionados por Jorge Villarroel Idrovo, se podría determinar como causas del por qué los estudiantes que egresan de las universidades tardan mucho en obtener su título y cuando lo obtienen sus conocimientos no van en paralelo con las necesidades de las empresas (especialmente privadas); las siguientes:
Solamente el 5% de los estudiantes universitarios desarrolla su trabajo académico por motivación intrínseca, es decir por el gusto y el afán de estudio, de aprender, de ser mejor y más competente. El resto lo hace porque no hay más opción.
Solamente el 6% de los estudiantes tiene hábitos de lectura y el 3% tiene dominio en las habilidades de lectura académica. En promedio, un egresado universitario ha leído menos de 10 libros de su especialidad durante su formación académica.
El 98% de estudiantes no demuestra habilidades para el auto-aprendizaje: buscar, seleccionar, y analizar la información; suficiencia en la habilidad para procesar información y capacidad para escribir artículos, ensayos, y documentos técnico-científicos. Los eventuales trabajos y las tesis de grado redactadas por los estudiantes (y revisadas por los profesores) son la mejor evidencia de dichas limitaciones.
El 96% de las tesis de pregrado no tiene utilidad práctica ni teórica. Los trabajos son meras transcripciones de información desactualizada y propuestas intrascendentes de escaso impacto social. Dichos documentos solamente llenan las bodegas de las bibliotecas sin que haya mayor uso de la información obtenida. Los profesores se allanan a las tesis de simple reproducción, inclusive en los trabajos de posgrado. Esto lo hacen por facilismo, falta de tiempo, evitar complicaciones, y por desconocimiento de metodologías más modernas.
El 99% de las tesis presenta bibliografía de 5, 10, 20, y hasta 30 años de antigüedad. Mucha de esta bibliografía incluye documentos de dudosa procedencia y de poca o nula calidad científico-técnica. A esto hay que sumarla que menos del 1% de los profesores es bilingüe, especialmente en relación al inglés, y por lo tanto no se hace uso de la información que se genera en este idioma.
El 95% de estudiantes egresados demuestra escasa competencia argumentativa oral y escrita.
El 90% de estudiantes demuestra escaso conocimiento de los problemas científicos, culturales, ecológicos, económicos, educativos, políticos, sociales, y tecnológicos que tiene el país.
El 95% de los estudiantes se muestra incapaz para discutir los grandes problemas del mundo y sus causas.
El 90% de los estudiantes no ha logrado una clara definición política e ideológica que lo ubique en el mundo.
Algunos de quienes han obtenido su título universitario en Ecuador lo han hecho fraudulentamente, y cuando esto se descubre, los casos quedan en la impunidad (especialmente cuando se trata de autoridades públicas). También es común encontrar en ciertos medios avisos que promocionan la realización de tesis de grado en cualquier especialidad. En estos sitios se puede conseguir una tesis totalmente desarrollada por unos cuantos miles de dólares. Hay algunas personas de los ciber-cafés que incluso cuentan con modelos pre-determinados para desarrollar una tesis escrita y cobran una cantidad ínfima por adaptar el formato y contenido de dicho texto a una tesis de grado.
Seguramente los datos presentados en este artículo han mejorado desde el 2009. Sin embargo, continuar implementando estrategias para potencializar nuestra educación el trabajo de todos. Las universidades deben actualizarse e implementar modelos más acordes con los tiempos de hoy, eliminando clases de relleno y fortificando las clases importantes para cada carrera. Es necesario mayor inversión en investigación por parte del sector privado. Ante esto, necesitamos una mayor integración entre las universidades y la empresa privada. Para lograrlo, es fundamental formar profesores más capacitados en referencia a procesos de investigación y relacionamiento estratégico.
Finalmente, el trabajo lo debemos iniciar cada uno de nosotros, los estudiantes, los profesores, las autoridades de educación, y los profesionales del sector público y privado. Los cambios que se avizoran en el sistema educativo actual pueden ser del agrado de unos y no gustar a otros. Debemos eliminar las barreras que separan los componentes de nuestro modelo educativo (especialmente barreras burocráticas) para desarrollar un sistema más eficiente que dé como resultado la formación de profesionales más competitivos y en menor tiempo. De esta forma, los cambios que se están implementando y las iniciativas que se implementarán dentro de poco, perduraran por un plazo más largo.
¡No podemos quedarnos de brazos cruzados!
Un abrazo.
David Ruiz Sevilla es licenciado en Física y Matemáticas, docente de Bachillerato en un colegio del Ecuador, columnista de Diario EL NORTE (Ibarra-Ecuador), y autor de los libros Educación Siglo XXI -127 temas de análisis- y “Mi pluma lo mató” -Entrevista a Juan Montalvo-.