Si por lo menos hubiesen fundado una escuela en el Oriente. 1903

Ambato Cultura - #PersonajesDestacados || Pedro Reino Garcés ...

Por: Dr. Pedro Arturo Reino Garcés,

Cronista Oficial de Ambato

 

Cuando subió Alfaro al  poder, este  articulista Fidel Alomía escribe que el Ministro Abelardo Moncayo podía dar atención a los requerimientos de los orientales, “con la exquisita penetración que le distingue… se propuso llevar a cabo tan grande obra (educativa), desplegando toda energía que era capaz; desgraciadamente no fue secundado como debía por las personas que nombró para ejecutarla y quedó en ciernes como muchos otros proyectos…quizá por ese fondo de egoísmo que existe  en todo corazón…”

Sin embargo, subido al Poder el General Plaza, “esperamos seguirá adelante, por lo mismo que no podemos dudar ni remotamente de hombres como el General Plaza y su digno Ministro el señor  Córdova”.

“Queremos que progrese la región de Oriente y lo que se hace es poner por todas partes trabas a ese mismo adelanto: díganlo, sino, los contados cultivadores de caña (no pasan de cinco) a quienes se sacrifica cobrándoles derechos exagerados para ellos que recién empiezan, pero que no sabemos para qué puede servirle al gobierno tan mezquina cantidad. ¿Será esto proteger a una industria que puede llegar a ser con el tiempo fuente de riqueza nacional? Con perdón de nuestros legisladores nosotros creemos que eso es matarla antes que darla apoyo; así como no creemos que es proteger el comercio, tan pobre aquí de suyo,  poner una aduana en el Aguarico donde se cobran derechos doblados, después de haber tenido que pagar estos mismos en Iquitos.

Si por lo menos ese dinero fuera destinado a la fundación de una escuela, nada diríamos; pero que sirva para aumentar el inmenso número de empleados del Gobierno que aquí pululan, es cosas que entristece y desespera.”

El periodista Fidel Alomía se consuela exponiendo que confía “en la experiencia del señor Hurtado, así como en la severa  rectitud del coronel  Arellano”. Comenta que en el Aguarico conviene refuerzos militares, pero en Archidona: “¿cuál es el objeto que se  proponen los que nos gobiernan amontonando allí tanta gente que, por fuerza tiene que sufrir las más grandes privaciones, por lo mismo que es un pueblo donde se carece de todo?  Las familias allí establecidas son cinco y hay 32 empleados de gobierno que tienen que vivir sobre ellas, y lo pocos indios que de vez en cuando aparecen en el pueblo, más de fuerza que por la exigua remuneración que reciben; pues aquí, como en ningún otro pueblo del mundo, no es el vendedor el que pone el precio, sino el comprador, y todavía dando más, como quien da de gracia que como quien paga.

¡Y se quiere con esto que lo salvajes del Oriente tomen cariño a la vida civil! Y se quiere que formen pueblos, y se quiere todo…En Archidona hay Gobernador, secretarios, amanuenses, escribano, colectores fiscales que nada colectan ¿qué han de colectar? Para eso fuera preciso que nosotros tuviéramos algo, jefes de sección y, en fin hasta fuerza armada (25  hombres), y todavía como si el número de empleados no fuera aún bastante, violando la ley se han nombrado  también tenientes políticos; y decimos violando la ley porque el Congreso cuando dictó la que debía regir en el Oriente, tomando en consideración que esos pequeños empleados solo sirven para hostilizar a los indios, los suprimió en todos los pueblos, nombrando en su lugar dos Jefes de Sección, que hicieran las veces de Jueces y tenientes políticos. Esos nombramientos, pues, son ilegales y ocasionados  por lo mismo a crear dificultades mil, porque todo lo que estos empleados actúen será completamente nulo, y la responsabilidad recaerá sobre el señor Gobernador que los nombró sin tener atribuciones que ni el señor Ministro las posee; porque para eso fuera preciso mandara más que el Congreso, lo que afortunadamente no es así.

Pero, aunque nada de esto fuera cierto, preguntaremos nosotros ¿Cuál es el objeto que se propone el Gobierno al darnos tenientes políticos con el nombre de Jefes de Sección, y jefes de sección con el de tenientes políticos, los unos ganando 100 sucres y los otros 20. Nosotros no vemos en estos empleados diferencia alguna sino en el sueldo, y este ya sabemos que nada significa en el terreno de las atribuciones respectivas.”

 

«El Dr. Pedro Arturo Reino Garcés, tiene una vida dedicada a la excelencia en el arte, la cultura y la literatura durante más de 50 años creando un legado para Ambato. Reconocemos y celebramos la invaluable contribución a nuestra comunidad y al campo de la investigación periodística. Su dedicación y esfuerzo van  dejando una huella imborrable en nuestra ciudad» .
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Ingeniero Gonzalo Callejas,
Concejal del GAD Municipal de Ambato

 

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