El peligro extremo por falta de agua lo sufren también espacios forestales del sur de Australia, el noroeste del Amazonas y de los Estados Unidos, según un estudio internacional liderado por investigadores españoles. El trabajo describe un nuevo modelo predictivo para caracterizar los ecosistemas más vulnerables.

Bosques de todo el mundo están sufriendo mortalidad debido a un incremento de la frecuencia e intensidad de la sequía. La revista Nature Ecology and Evolution ha publicado recientemente un estudio liderado por investigadores del centro público CREAF, con participación de la Universidad Autónoma de Barcelona, en el que se presentan mapas mundiales que describen qué bosques presentan más peligro de morir por falta de agua.
Los espacios forestales de la cuenca mediterránea, el sur de Australia, noroeste de la Amazonía y de los Estados Unidos son aquellos que, según el modelo de predicción publicado, serían los más vulnerables.
Para elaborar cartografía a escala mundial, el investigador y su equipo han determinado un nuevo método que incluye datos fisiológicos sobre las estrategias con que cuentan miles de especies para superar la falta de agua, así como información evolutiva y filogenética sobre cómo ha evolucionado la adaptación a la sequía, además de datos del suelo y del clima de cada bioma del mundo.

El método permite hacer un ‘zoom-out’ y ver que la zona mediterránea contiene especies muy sensibles a la falta de agua y que padecemos sequías cada vez más recurrentes y largas

Los árboles mueren por sequías extremas cuando el agua no puede circular bien dentro del tronco porque sus cañerías pierden fuerza o se taponan
Árboles que son como camellos
En general, cuando los árboles mueren por sequías extremas se debe a que el agua no puede circular bien dentro del tronco porque sus cañerías (denominadas xilema) pierden fuerza o quedan taponadas, en un proceso al que se denomina como ‘fracaso hidráulico’.
Hay árboles que tienen un gran margen de seguridad hidráulica y pueden soportar la falta de agua porque la almacenan y necesitan poca para vivir
Como los camellos, hay árboles que tienen un gran margen y pueden soportar la falta de agua porque la almacenan y necesitan poca para vivir. No obstante, hay otros que no están adaptados a estas condiciones, lo que los hace muy vulnerables a los periodos sin humedad.
Datos fisiológicos como este son claves para comprender qué bosques tienen más riesgo de sufrir fallos hidráulicos y morir por sequía. Se trata, sin duda, de información muy útil, pero con limitaciones, que ahora se incluye dentro de este nuevo modelo.
Si conociéramos estos datos de todas las especies vegetales del mundo podíamos hacer predicciones más exactas. No obstante, solo se tienen datos sobre este parámetro del 1,5 % de todas las especies vegetales del mundo.
“Este estudio presenta por primera vez una caracterización global del riesgo de mortalidad de los bosques, pero todavía queda mucho trabajo por hacer. Las predicciones que propone este artículo son un primer paso que tendrán que complementarse y mejorarse en el futuro próximo”, concluye Pablo Sánchez.