El análisis de ondas gravitacionales apunta a una fusión inédita entre un agujero negro y una estrella de neutrones que se movían en una órbita excéntrica. La observación aporta pistas nuevas sobre cómo se forman y evolucionan estos sistemas extremos.

Un equipo científico internacional ha descubierto una colisión cósmica (de un agujero negro con una estrella de neutrones) que orbitaban en una trayectoria ovalada y no en un perfecto círculo, lo que desafía el modelo clásico de las fusiones estelares.
Los autores del estudio han hallado las primeras evidencias sólidas de esa colisión entre las dos partes cuando cubrían una órbita elíptica, lo que resulta trascendental para la ciencia porque hasta ahora se pensaba que esas fusiones ocurrían cuando esos ‘pares’ cubrían órbitas circulares antes de colisionar.
Lo han descubierto investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), de la Universidad de Birmingham y el Instituto Max Planck de Física Gravitacional, y los resultados del trabajo se han publicado en The Astrophysical Journal Letters.
Un raro evento gravitacional revela que un agujero negro y una estrella de neutrones orbitaban en una trayectoria ovalada antes de fusionarse, dando lugar a un objeto trece veces más masivo que el Sol
El investigador Gonzalo Morras, de la UAM y del Instituto Max Planck de Física Gravitacional, ha destacado que se trata de una prueba convincente de que no todos los pares de estrellas de neutrones y agujeros negros comparten el mismo origen, y ha apuntado que la órbita excéntrica sugiere un lugar de nacimiento en un entorno donde muchas estrellas interactúan gravitacionalmente.
Pistas sobre la formación de objetos extremos
Los científicos han explicado que este descubrimiento proporciona nuevas pistas que son «cruciales» para entender cómo se forman estos objetos extremos, revela que los modelos teóricos conocidos hasta ahora están incompletos y plantea nuevas preguntas sobre en qué lugar del universo se originan estos sistemas.
La órbita excéntrica del sistema indica que estos pares no siempre comparten el mismo origen y apunta a un entorno denso donde múltiples estrellas interactúan gravitacionalmente