Alexandre López Borrull, experto en infoxicación: “Como en cualquier situación de incertidumbre, los bulos circulan más rápido que la verdad”

¿Por qué la nube de desinformación que se difunde en las redes sociales parece más creíble que la información oficial? Alexandre López Borrull, del departamento de Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación en la Universitat Oberta de Catalunya, revela las claves para detectar un bulo de salud como los vinculados al brote de hantavirus.

“Como en cualquier situación de incertidumbre, los bulos circulan más rápido que la verdad”

Alexandre López Borrull, experto en infoxicación y docente en la Universitat Oberta de Catalunya / Imagen cedida por el entrevistado

El término infoxicación se refiere al proceso de sobrecarga informativa o exceso de datos que una persona recibe diariamente, principalmente a través de internet y redes sociales. El flujo constante de información dificulta procesar, entender y tomar decisiones.

Las redes sociales ocupan el tercer lugar en España como fuente de información, superadas solo por la televisión y la prensa escrita, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas. Su papel es clave para entender la ola de desinformación vinculada al brote de hantavirus que se inició en un crucero con 147 pasajeros durante su travesía por el Atlántico Sur.

Alexandre López Borrull, experto en infoxicación y docente en el departamento de Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación en la Universitat Oberta de Catalunya, explica a SINC qué ha propiciado la difusión de bulos en este contexto y cómo ha cambiado el criterio de la sociedad para distinguir entre verdad y mentira después de la pandemia de covid.

¿Qué es lo que hace que el brote de hantavirus sea tan atractivo para crear bulos?

En cualquier situación de incertidumbre, sea la pandemia de covid, unos incendios o la dana, los bulos circulan mucho más rápido que los contenidos que son verdaderos. También influye que hay mucha información que se consume en tiempo real, y en esa circulación puede haber un porcentaje alto de desinformación.

En cualquier situación de inseguridad, los bulos circulan mucho más rápido que las informaciones que son verdaderas

¿Cómo se fabrican estas mentiras de forma tan rápida?

La creación de campañas de desinformación ya era muy sencilla, pero ahora con la inteligencia artificial se acelera la generación de cualquier tipo de contenido, sean bulos o no. Por ejemplo, sobre el brote de hantavirus ya han aparecido vídeos falsos de ratas saltando del puerto. La calidad de estos contenidos es cada vez más alta y se puede hacer de una forma mucho más rápida. Pero también son más rápidas la localización y la detección de bulos.

¿Por qué un audio anónimo de WhatsApp tiene más recorrido que un informe de la OMS?

El informe de la OMS es especializado, técnico, lejano. Normalmente, el audio de WhatsApp llega de un contacto conocido y eso nos hace bajar la guardia. Creemos que quien nos lo ha pasado ya lo ha verificado y, por tanto, confiamos.

Este fenómeno se observó en el caso de la covid. A la gente le llegaban bulos que los medios de comunicación no estaban tratando. Y eso era una paradoja porque parecían como dos realidades: la que informaban los medios, y la que estaba llegando por WhatsApp. A veces, lo que recibimos a través de aplicaciones de mensajería nos hace sentir como un agente de inteligencia, o parece mucho más intrigante.

Parecían como dos realidades: la que informaban los medios, y la que estaba llegando por WhatsApp

Al final, damos más verosimilitud al contenido que nos puede llegar por WhatsApp porque nos da un valor de proximidad. Es fácil desconfiar de un informe lejano o técnico, porque no hay un vínculo creado con la propia OMS, aunque debería haberlo por confianza. Además, ha habido una pérdida de autoridad con las administraciones y las instituciones médicas después de mucha desinformación hablando mal de ellas. Por todo eso es completamente posible que alguien se crea más un audio de WhatsApp que un informe de la OMS.

¿Es suficiente con desmentir el bulo o debería haber un proceso de enseñanza para detectarlos antes de que lleguen?

Si el tsunami que ha producido la viralización del contenido falso es muy grande, es difícil que la verificación llegue tan lejos. Por eso, la educación mediática es clave. Cuantos más bulos nos enseñan, vamos aprendiendo de qué forma juegan con nuestras emociones, con el miedo, con la rabia y con nuestros prejuicios. Si aprendemos a detectar los bulos, es probable que se viralicen menos porque, con el tiempo, aprendemos a desconfiar de todo lo que nos llega.

Cuando un experto ve un bulo en redes, ¿es mejor desmentirlo o ignorarlo para no ayudar a difundir?

Yo creo que hay que señalar el bulo, pero con noticia: contrastándolo, verificándolo y negándolo. Aunque no nos lo parezca, eso sirve porque crea vínculos de confianza con los expertos.

Durante la pandemia de covid, vimos cómo determinados perfiles de especialistas en redes fueron muy seguidos porque informaban sobre lo que se sabía y eso daba tranquilidad. Por tanto, un experto que tiene un conocimiento también tiene una responsabilidad. Y creo que es su obligación ponerlo a disposición del máximo número de personas.

Hay que señalar el bulo, pero con noticia: contrastándolo, verificándolo y negándolo

¿Hay algunas pistas a las que podamos estar atentos para saber que se trata de un bulo?

El principal indicio es si está evocando alguna emoción nuestra, si nos impacta. Este tipo de información ya nos tiene que poner en alerta más que el propio contenido. Con este juego con nuestras emociones es más fácil que no juzguemos si aquello es verdad o no, sino que lo difundamos porque nos ha sorprendido, o porque queremos proteger a los otros.

Esta apelación es la primera pista para pararnos y pensar ‘¿Por qué me ha llegado a mí?’ ‘¿Quiere alguien manipularme?’

¿Crees que los algoritmos de TikTok o X están ayudando a frenar este pánico o lo alimentan?

Los algoritmos aprenden de nuestro comportamiento y premian o alimentan más de aquello que ya consumimos. El sistema piensa ‘si esto es lo que te gusta, yo te lo doy’.

Este es el mecanismo: recibir más de aquello que parece que nos gusta, porque estaremos más tiempo y consumiremos muchos más anuncios.

Los algoritmos aprenden de nuestro comportamiento y premian o alimentan más de aquello que ya consumimos. El sistema piensa ‘si esto es lo que te gusta, yo te lo doy’

Tras la pandemia, ¿somos hoy más críticos con la desinformación o seguimos siendo igual de vulnerables?

Es verdad que hay personas que creyeron en conspiraciones y negacionismos durante la covid y que habrán comenzado a viralizar y a difundir bulos sobre el hantavirus. Aún estamos en un momento muy inicial y ya hemos visto pequeñas campañas de desinformación. Pero yo quiero pensar que la mayor parte de la gente aprendió algo en la pandemia, que sabe esperar hasta que haya más información y que ahora tiene más cuidado.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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