Los españoles tendrán más vínculos sociales para 2050, pero la tecnología podría acentuar la soledad

El Presidente de España, Pedro Sánchez ha presentado este lunes 28 de septiembre el informe
‘Vidas futuras: un día en 2050’

El presidente del Gobierno durante el acto de presentación de ‘Vidas Futuras: un día en 2050’. / Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia

El presidente del Gobierno español durante el acto de presentación de ‘Vidas Futuras: un día en 2050’. / Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia

 

Un informe de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia analiza cómo ha cambiado la forma de vivir de los españoles en los últimos 30 años para explorar el día a día de las familias y otros miembros de su entorno a mediados de este siglo.

La vida de los españoles ha cambiado mucho desde 1980 y algunas de estas transformaciones llevan años redefiniendo la manera en la que se formarán las familias del futuro. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado hoy en Barcelona un ejercicio de prospectiva social, impulsado y coordinado por la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia (ONPE), que analiza cómo podrían evolucionar las trayectorias vitales de la población española en los próximos 24 años.

El trabajo, titulado Vidas futuras: un día en 2050, analiza cómo se ha transformado la cotidianidad de la sociedad en los últimos 30 años y ha proyectado distintos escenarios que podrían hacerse realidad para mediados de siglo. Este ejercicio de prospectiva no ha buscado ‘predecir’ el futuro, sino explorar las distintas trayectorias que dependerán de nuestra decisiones colectivas, los avances tecnológicos, los cambios culturales y políticas del mañana.

Durante la presentación, Sánchez ha señalado que este trabajo refleja que las sociedades cambian y que las instituciones tienen que ser capaces de cambiar con ellas. “De eso va este informe, no es una profecía ni pretende afirmar que el futuro está escrito«. Apunta que un gobierno responsable no debe limitarse a gestionar el presente, “tiene la obligación de anticiparse y de acomodar la legislación para evitar que las leyes sean una foto fija de un mundo en el que ya no nos reconocemos«, argumenta.

“El futuro no es un destino limitado y estará condicionado por las decisiones que hoy se tomen», señala; ya que la pregunta no es si esos cambios llegarán –porque ya han llegado– la cuestión en realidad es si llegarán a todos por igual.

Ejes que vertebrarán la sociedad

En concreto, existen tres mensajes principales que son transversales al informe. El primero es que tendremos una idea más grande de la diversidad, por lo que habrá más formas de vivir y de estructurar el hogar.

Esa idea de trayectoria lineal constante en la que se estudia y se trabaja puede que se modifique para convivir con otros estilos de vida, según apuntan fuentes de Moncloa. En comparación con 1980, donde la familia era una red muy sólida de los vínculos (lo seguirá siendo), en 2050 habrá otras formas de crear esas relaciones en las que intervendrán también las amistades o los compañeros de trabajo, indican.

En segundo lugar, la tecnología formará parte de nuestra vida en casi todos los ámbitos: desde cómo aprende y trabaja la gente, hasta cómo se relaciona, se entretiene, se desplaza o cuida de su salud.

En 2050 habrá otras formas de crear esas relaciones en las que intervendrán también las amistades o los compañeros de trabajo

En este sentido, la inteligencia artificial y todos los avances derivados de ella estarán muy presentes en nuestro día a día, por lo que se cree que cuanto más digital sea nuestra cotidianidad más valor tendrá lo analógico.

Por último, el estudio vislumbra que las transformaciones sociales de las últimas décadas obligarán a la adaptación institucional de los servicios públicos y de los marcos que organizan la vida diaria, con el propósito de responder a una sociedad más diversa con nuevas formas de vivir.

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Familias más diversas

Para 2050, la familia seguirá siendo un eje vertebrador de la vida social, pero tenderá a adoptar formas de organización más diversas. En especial, se estima que la primera maternidad se extienda a los 32 años y que el matrimonio ya no sea tan frecuente como antes.

La falta de descendencia aumentará y al menos una de cada cuatro mujeres y uno de cada tres hombres no tendrán hijos; una decisión en la que influirán factores económicos, laborales y la dificultad de tener una pareja estable. Este último dato se sustenta en que en 2024 solo el 52 % de los jóvenes de entre 30 y 34 años convivían con una pareja mientras que en los ochenta lo hacían el 83 %.

En ese futuro se observa que habrá una mayor aceptación social de proyectos de vida sin hijos, aspiraciones profesionales y personales, nuevas formas de vinculación afectiva y una concepción de la crianza más exigente.

En 2024 solo el 52 % de los jóvenes de entre 30 y 34 años convivían con una pareja mientras que en los ochenta lo hacían el 83 %

La familia seguirá teniendo presencia, así como los amigos de toda la vida, pero habrá una situación más fluida– que ya se está analizando en el presente– de modernidad líquida en la que se observará una mayor movilidad, una menor presencia de hermanos y padres y más digitalización, describen estas fuentes.

En cuanto a la vivienda, los barrios se verán atravesados por cambios demográficos y sociales muy amplios, los hogares serán pequeños y diversos con una mayor rotación residencial y un mayor porcentaje de personas que vivirán solas. También es posible que los jóvenes compartan apartamento con más frecuencia con parejas o vínculos diversos más allá de sus parejas.

Trabajo y ocio digitales

Por otro lado, las trayectorias vitales y laborales de los españoles serán más difusas y menos lineales, por lo que ya no existirá tanta separación entre la educación, el empleo y la jubilación.

Es posible que se reduzca la jornada laboral (si continúa esta tendencia de políticas públicas) y que el teletrabajo siga ampliándose y ganando cada vez más relevancia. Además, los avances tecnológicos conducirán a necesidades de formación continuas en un mercado que se está transformando.

Las trayectorias vitales y laborales de los españoles serán más difusas y menos lineales

Con respecto al descanso, esta transformación podría intensificar la exposición a estímulos digitales y difuminar las fronteras entre el ocio, la productividad y generar tensiones entre la atención, el descanso y la salud mental.

Cuando terminemos la jornada de trabajo, el ocio será previsiblemente lo que está siendo hoy en día con actividades cada vez más digitales, donde la personalización y la individualización adquirirán una mayor relevancia, afirman los expertos. Sin embargo, también ganarán las experiencias basadas en lo presencial y lo analógico; y aquí será relevante dotar de infraestructura de espacios de socialización suficientes, cuentan.

Este factor podría aumentar las desigualdades sociales y conducir a que el ocio tradicional se encarezca. Por ello, el informe advierte que la acción educativa e institucional será muy importante para evitar que el acceso a este tipo de ocio dependa del código postal y los recursos económicos de cada persona.

Amistades digitales y aumento de la soledad

Entre los riesgos que proyecta este informe, cabe explicar que los vínculos sociales serán más diversos, extensos y geográficamente dispersos, pero menos presenciales y digitales. Los avances en la comunicación digital favorecerán que las relaciones se mantengan a distancia; algo que podría aumentar la soledad no deseada.

En este último aspecto, los expertos añaden que España cuenta con un baza comparativamente positiva con relación a otros países de su entorno debido a su carácter abierto y comunitario.

Viviremos más

Con respecto a la salud, en 2050 se espera que los españoles vivan durante más años, aunque la longevidad dependerá de factores que hoy están en plena transformación. Los hábitos de vida cambiarán y será una sociedad que consuma menos cantidad de alcohol y tabaco.

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Por otro lado, también podría ser una sociedad más sedentaria que la actual, en especial entre los grupos sociales más vulnerables. Según explican a SINC estas fuentes, lo previsible es la fragmentación y la desigualdad. En este sentido, habrá personas a las que les importará mucho la salud, pero habrá otras con menos que recursos económicos y sociales cuya vida podría ir por otro lado.

Enfermedades como la obesidad avanzarán de forma sostenida y se concentrará en los sectores vulnerables. También ganarán peso en la agenda sanitaria otros desafíos como la salud mental, el aumento de las alergias y las enfermedades transmitidas por desencadenantes como el cambio climático.

Los avances médicos y tecnológicos abrirán nuevas posibilidades. Eso sí,el verdadero interrogante que expone el informe no será si este desarrollo llegará, sino que lo haga en condiciones que permitan que sus beneficios alcancen por igual a toda la población.

Los españoles tendrán más vínculos sociales para 2050, pero la tecnología podría acentuar la soledadHabrá más formas de vivir y de estructurar el hogar para 2050. / Unsplash

Fuente: SINC
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