Una revisión Cochrane muestra que el parto temprano programado reduce a la mitad las complicaciones maternas graves, sin aumentar las cesáreas. Las autoras destacan que esperar no es beneficioso: solo se retrasa un parto de urgencia inevitable y, a menudo, con más complicaciones.

En mujeres embarazadas con hipertensión, el parto temprano programado reduce las complicaciones maternas a casi la mitad y reduce el riesgo de muerte fetal, sin aumentar la probabilidad de cesárea, según una nueva revisión Cochrane.
Los trastornos hipertensivos del embarazo, entre los que se incluyen la preeclampsia, la hipertensión gestacional y la hipertensión crónica, son la segunda causa de muerte materna en todo el mundo
Esta revisión, dirigida por el King’s College de Londres, agrupó los datos de seis ensayos controlados con asignación aleatoria de 3 491 mujeres que comparaban el parto temprano programado a las 34 semanas con la conducta expectante (observar y esperar). Los ensayos incluyeron a mujeres con al menos un tipo de trastorno hipertensivo y se llevaron a cabo en diversos contextos, como Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos, India y Zambia.
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Beneficios para la madre y el bebé
Los resultados muestran evidencia de certeza alta de que las complicaciones maternas graves se redujeron casi a la mitad en las mujeres que tuvieron un parto temprano programado en comparación con las tratadas con conducta expectante.
El beneficio materno se dio tanto en contextos de ingresos altos como bajos, lo que indica que el parto temprano reduce las complicaciones incluso cuando las mujeres ya están recibiendo una vigilancia y atención adecuadas
Cabe destacar que el beneficio materno se dio tanto en contextos de ingresos altos como bajos, lo que indica que el parto temprano reduce las complicaciones incluso cuando las mujeres ya están recibiendo una vigilancia y atención adecuadas.
“Estos hallazgos proporcionan a mujeres y personal sanitario una guía más clara sobre el momento adecuado del parto cuando se desarrolla hipertensión en el embarazo”, afirma Catherine Cluver, autora sénior de la revisión e investigadora de la Universidad Stellenbosch y el Hospital Tygerberg, en el Reino Unido. “Para las mujeres con preeclampsia en concreto, la evidencia respalda programar un parto temprano desde las 34 semanas y no más tarde de las 37”.
“Valorar cuándo se debe ofrecer un parto programado es la cuestión que nos planteamos clínicamente cada día”, afirma Alice Beardmore-Gray, autora principal de la revisión y obstetra del King’s College de Londres.
Las autoras añaden que en dos de los ensayos incluidos, más de la mitad de las mujeres asignadas a la conducta expectante terminaron necesitando un parto de urgencia antes de las 37 semanas, habitualmente solo entre tres y cinco días después que las mujeres asignadas al parto temprano programado, y a menudo experimentaron más complicaciones.
“Un error común es que al esperar más, la madre y el bebé ganan tiempo, pero a menudo lo que hacemos es retrasar un parto de urgencia inevitable, en el que ambos podrían estar en peores condiciones”, explica Beardmore-Gray.
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Sin aumento de cesáreas
La revisión encontró evidencia de certeza alta de que no hubo un aumento del riesgo de cesárea asociado con el parto temprano programado. Se trata de un hallazgo que las autoras consideran especialmente importante para el asesoramiento clínico y la toma de decisiones de las mujeres.
Las autoras recomiendan que el momento del parto tenga en cuenta las preferencias de la mujer y la gravedad de su enfermedad
Las autoras recomiendan que el momento del parto tenga en cuenta las preferencias de la mujer y la gravedad de su enfermedad. Estos hallazgos concuerdan con las guías internacionales actuales y las refuerzan en su recomendación de que a todas las mujeres con preeclampsia se les debe ofrecer un parto temprano programado antes de las 37 semanas. Las mujeres con hipertensión gestacional o hipertensión crónica sin características graves pueden optar por continuar con una monitorización cuidadosa, y considerar un parto programado a partir de las 39 semanas.
Según las autoras, aún se necesita investigar más sobre los desenlaces a largo plazo de los bebés tempranos tardíos y sobre la salud cardiovascular a largo plazo de las madres afectadas por trastornos hipertensivos en el embarazo.
Referencia:
Beardmore-Gray A, Rohwer C, Fernandez Turienzo C, Cluver CA. Planned early birth versus expectant management for hypertensive disorders from 34 weeks’ gestation to term. Cochrane Database of Systematic Reviews (2026).

