Un porcentaje elevado de pacientes oncológicos desarrolla hipersensibilidad al frío y al tacto en las extremidades y la boca a consecuencia de la quimioterapia. Investigadores del Instituto de Neurociencias de Alicante han descubierto en ratones cómo prevenir estos síntomas dolorosos asociados a la quimioterapia en los tratamientos de cáncer de colon.

Un porcentaje elevado de pacientes oncológicos tratados con quimioterapia desarrolla hipersensibilidad al frío y al tacto en las extremidades y la boca. / Pexels
Investigadores del Instituto de Neurociencias (IN)−centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Miguel Hernández (UMH)− han descubierto en ratones cómo prevenir el dolor neuropático asociado a la quimioterapia en los tratamientos de cáncer de colon, uno de los tumores más diagnosticados. El estudio, publicado en la revista Brain, lo han realizado en colaboración con científicos de la compañía ESTEVE Pharmaceuticals.
Un porcentaje elevado de pacientes oncológicos tratados con quimioterapia desarrolla hipersensibilidad al frío y al tacto en las extremidades y la boca. Es lo que se conoce como neuropatía dolorosa por agentes quimioterapéuticos. Su desarrollo condiciona la dosis máxima de medicamento administrado y compromete su eficacia. A veces puede incluso obligar a abandonar el tratamiento, comprometiendo la supervivencia de los pacientes.
Un porcentaje elevado de pacientes oncológicos tratados con quimioterapia desarrolla hipersensibilidad al frío y al tacto en las extremidades y la boca
Una posible estrategia contra la neuropatía dolorosa
El colorrectal es uno de los tumores más frecuentes y, a escala mundial, constituye la segunda causa de muerte por cáncer. Su tratamiento con quimioterapia incluye el uso de oxaliplatino en combinación con otros fármacos antitumorales. En un número elevado de enfermos, este compuesto provoca adormecimiento o cosquilleos en los dedos o dolor en manos y pies al tocar objetos metálicos, al salir a la calle cuando hace frío o incluso al ducharse o lavarse las manos. Estas molestias pueden llegar a ser muy incapacitantes y afectar al normal desempeño de actividades cotidianas, como caminar o vestirse.
El tumor colorrectal constituye la segunda causa de muerte por cáncer en el mundo
“Utilizando técnicas bioquímicas demostramos que el canal TRPA1 necesita interaccionar con el receptor sigma-1, formando un complejo molecular, para su correcta expresión en la superficie de las neuronas”, añade de la Peña. Esta interacción molecular es la causa del desarrollo de los síntomas dolorosos.
Los investigadores observaron que ciertas moléculas, definidas ‘antagonistas’ de sigma-1 inhiben la función de TRPA1. Utilizaron entonces un modelo experimental de neuropatía por oxaliplatino en ratones para averiguar si el tratamiento con un antagonista de sigma-1, denominado S1RA, pudiese evitar la transmisión del dolor.
“Comprobamos que los ratones tratados con S1RA durante la administración del oxaliplatino normalizaron su respuesta a los estímulos dolorosos”, dice la investigadora.

Debemos ser cautelosos a la hora de trasladar estos hallazgos a humanos. Sin embargo, ofrecen la esperanza de que en el futuro se puedan utilizar como una nueva terapia para la neuropatía dolorosa

En futuros estudios, los investigadores del IN se plantean determinar si lo que han descubierto para el oxaliplatino se puede generalizar a otros anticancerígenos utilizados en el tratamiento de distintos tumores.
Referencia:
Marcotti et al., TRPA1 modulation by Sigma-1 receptor prevents oxaliplatin-induced painful peripheral neuropathy. (2022) Brain