Sra. Doña Marina Mera Brito y Jefferson Pérez
Por: Juan Eduardo Salazar Mera
LIDER 1 (Sra. Doña Marina Mera Brito)
Nació en Ambato el 16 de abril de 1936, sus padres fueron Don Julián Mera y Rosa Brito, es una de las hijas de los doce hermanos que constituían la familia Mera Brito. Durante su infancia, gozó de ciertas comodidades materiales de las que no tuvieron acceso muchas personas. Sus estudios primarios los realizó en la Escuela la Providencia, sus estudios secundarios los realizó en el Colegio Nacional de señoritas Ambato, habiéndose graduado de Profesora Normalista. A partir de entonces ejerció la Docencia en varias Instituciones primarias y secundarias de Ecuador. Contrajo matrimonio con el señor Don Rodrigo Salazar Egas con quien procreó siete hijos. Es Cofundadora de la Escuela Nocturna Leonidas Plaza Gutiérrez de la ciudad de Ambato.
Su vida se ha caracterizado por la entrega total con abnegación y dedicación constante entregada a sus hijos con ternura, amor y paciencia de sus hijos, sin descuidar el trabajo constante, tesonero, y ejemplificador en el magisterio nacional. Ha cultivado en los que le rodean, los valores fundamentales que enseña la vida como el amor, el perdón, la gratitud, paciencia, amistad, respeto, honestidad. Considera que la familia es el pilar fundamental de la sociedad y que la base de esta es el amor y la creencia en un Ser Supremo y la obediencia a sus mandatos. Es por todo lo mencionado que para mí ella es una verdadera líder y un ejemplo a seguir por los que le rodeamos y los demás seres humanos.
LIDER 2 (Jefferson Pérez)
Jersinio era el nombre con que su madre quiso inscribirlo cuando aún era un bebé. Sin embargo, este no fue aceptado en el Registro Civil del Azuay . El argumento fue que no correspondía al idioma español.
Jefferson, nació en El Vecino, uno de los barrios más tradicionales de Cuenca, el 1 de julio de 1974 como hijo de Manuel Jesús Pérez (+) y María Lucrecia Quezada.
Durante su infancia, la vida de Jefferson Leonardo transcurrió igual que la de los demás niños de barrio, en medio de limitaciones económicas. Inclusive, sus estudios primarios, que los realizó en las escuelas Eugenio Espejo y Gabriel Cevallos, luego los secundarios en el Colegio Francisco Febres Cordero, tuvo que compartirlos con algunas tareas para ayudar al sustento de su hogar.
Más allá de su trayectoria deportiva, el campeón olímpico 1996, se ha esforzado también en el campo académico, obteniendo el título de Ingeniero Comercial, además de Máster en Administración de Empresas en la Universidad del Azuay.
Su incursión en la marcha fue por casualidad. Todo comenzó ante la premura de prepararse para una carrera de resistencia, que servía como examen de Educación Física, cuando era alumno del segundo curso en el colegio Francisco Febres Cordero.
Su primer logro relevante fue la medalla de bronce en el Mundial Juvenil de Atletismo, en Plovdiv, Bulgaria, en 1990. Hasta que dos años más tarde, su primera consagración la alcanzó al ganar el título mundial juvenil en Seúl, Corea. «Padre cumplí mi promesa de ser campeón mundial» reza una leyenda escrita al reverso de una fotografía postal dedicada su progenitor fallecido. Luego vinieron triunfos en competencias sudamericanas, bolivarianas, panamericanas en la categoría absoluta.
Pero su consolidación deportiva definitiva la consiguió con su medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996. Esa mañana del 26 de julio venció a toda incredulidad ecuatoriana, puesto que solo un círculo muy reducido de gente que seguía muy de cerca su trayectoria abrigaba esa esperanza. La inyección de experiencia del entrenador colombiano Enrique Peña fue determinante en el momento de la motivación y la definición de la estrategia para la competencia misma. Un desconocido Jefferson Pérez sorprendió también a los favoritos para ganar el evento.
Decidió tomar parte de la competencia y consiguió la medalla de plata para su país, luego de unos días fue sometido a una cirugía de su espalda, lo cual le dejó literalmente postrado en una silla de ruedas por varias semanas. Posterior a su rehabilitación continuó su trabajo hacia las olimpiadas de Sidney 2000, ubicándose en un cuarto lugar, luego de lo cual dejaría el deporte por el lapso de un año, tiempo que aprovechó para terminar su carrera universitaria.
Pues su gloria siguió fortaleciéndose y a pasos agigantados. Lo hizo cuando alcanzó el título los 20 km marcha del Campeonato Mundial de Atletismo de Francia en el 2003 y fue con el récord mundial de 1:17:21, que lo mantuvo por cuatro años.
Ese triunfo lo repitió en el Campeonato Mundial de Helsinki, Finlandia 2001, al imponer un tiempo de 1:18:35. Y otra vez, cuando ya muchos decían que a Jefferson le atrapó una etapa de decadencia, él demostró lo contrario. Como para que nadie dude de su jerarquía protagonizó una verdadera hazaña en el Mundial de Osaka, Japón 2007. A miles de kilómetros de su natal Cuenca, se proclamó tricampeón absoluto al conquistar en forma consecutiva la tercera medalla de oro mundial en los 20 km marcha (1:22:20).
Así ya todos seguros de su grandeza, llovieron los reconocimientos, incluso en el extranjero. Al final del 2007, Prensa Latina, de C
uba, la BBC de Londres y Fox Sport eligieron a Jefferson Pérez Quezada como el mejor deportista de Latinoamérica. A la par, en Ecuador sin ninguna duda fue el mejor del año para medios de comunicación y organizaciones como El Universo, revista Estadio, Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha y muchos otros.
En el 2008 obtuvo la medallade plata en los Juegos Olímpicos de Beijing, demostrando una vez más su calidad extraordianria y su amor a la Paria grande.
Luego de dejar las pistas, el máximo exponente deportivo de Ecuador buscará otros derroteros en su vida. Actualmente aporta a la sociedad desde la fundación que lleva su nombre, brindando salud, educación y nutrición a niños y adolescentes de escasos recursos económicos. Además ha creado cientos de plazas de trabajo por medio de negocios que inició hace varios años. De esta forma su aporte sigue creciendo en otras actividades, mucho más allá del deporte. Generando así que su sello de excelencia deportiva, empresarial y humana perduren por siempre.
CARATCTERÍSTICAS QUE DEFINEN A ESTOS LÍDERES
Capacidad de comunicarse. Lograr que le escuchen y saber escuchar.
Inteligencia emocional. Conducir los sentimientos y emociones de los demás,.
Capacidad de establecer metas y objetivos.
Capacidad de planeación.
Conocen sus fortalezas y saben cuáles son sus debilidades.
Se superan y hacen superar a los demás
Tienen carisma. Tienen el don de atraer y caer bien a los demás.
Son innovadores. Siempre buscan nuevas y mejores maneras de hacer las cosas.
Son responsables.
Están siempre informados y atentos a los acontecimientos.
POSIBILIDADES DE DESARROLLO DE ESTAS CARACTERÍSTICAS EN MI Y COMO PUEDO POTENCIALIZARLAS.
Algunas de las características hay que potenciarlas en mi persona:
Capacidad de comunicación.- Siendo más paciente, tolerante, saber escuchar y enseñar que me escuchen.
Inteligencia emocional.- Aprender a conducir de mejor manera los sentimientos de los demás y los míos propios.
Establecer metas y objetivos.- Que estos sean a corto, mediano y largo plazo, y sobre todo cumplirlos.
Capacidad de planeación.- Mejorar potencialmente mi capacidad de hacer planes, incluyendo los objetivos y “escribirlos”.
Potenciar mis fortalezas, que son pocas y superar notablemente mis debilidades que son muchas, principalmente en el aspecto humano.
Superarme cada día en el aspecto académico y en el ámbito humano y coadyuvar al desarrollo de los demás en el mismo ámbito.
Mejorar mi conducta para atraer a los demás y ser carismático.
Realizar actividades innovadoras, para no caer en la rutina y ser creativo.
Fortalecer el valor de la responsabilidad, cumpliendo las actividades a mí encomendadas y hacerlas cumplir a los demás.
Procurar mantenerme siempre alerta de los acontecimientos y mantenerme siempre al día e informado.