Un estudio europeo con 1 147 niños y niñas de seis países detecta una asociación más intensa en el entorno escolar que en el hogar. Los resultados apuntan a que los cambios metabólicos se desarrollan de forma gradual y no como respuesta a exposiciones puntuales.

Aunque los efectos de la contaminación atmosférica sobre las enfermedades respiratorias están ampliamente demostrados, su impacto en la salud cardiometabólica suele pasar más desapercibido.
Un estudio europeo poblacional de cohortes, liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación la Caixa, sugiere que una mayor exposición a la contaminación atmosférica durante la infancia puede aumentar el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Los resultados se han publicado en la revista Environmental Research.
El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo entre los que se incluyen la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, las alteraciones de la glucosa en sangre y la dislipidemia
El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo entre los que se incluyen la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, las alteraciones de la glucosa en sangre y la dislipidemia, que pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 y enfermedades cardiovasculares en etapas posteriores de la vida.
La exposición prenatal a disruptores endocrinos, relacionada con más riesgo de síndrome metabólico en la infancia
Riesgo de síndrome metabólico
El equipo investigador analizó datos de 1 147 niños y niñas de entre 6 y 11 años procedentes de Francia, Grecia, Lituania, Noruega, España y el Reino Unido, que fueron seguidos entre 2013 y 2016 en el marco del proyecto HELIX.

Estimamos la exposición al PM2.5 y al NO2 en el hogar, la escuela y durante los desplazamientos, y analizamos su relación con una puntuación de riesgo de síndrome metabólico

“Estimamos la exposición al PM2.5 y al NO2 en el hogar, la escuela y durante los desplazamientos, y analizamos su relación con una puntuación de riesgo de síndrome metabólico”, explica Anne van Rooijen Korving, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio.
Mediante modelos validados de contaminación atmosférica basados en los entornos residencial, escolar y de desplazamiento, el equipo estimó la exposición anual a ambos contaminantes durante el año previo a la evaluación clínica.
Asociaciones más fuertes en el colegio
La contaminación atmosférica mostró una asociación más intensa con el riesgo de síndrome metabólico en el colegio que en el hogar, lo que sugiere que los niños y las niñas podrían ser especialmente vulnerables en el entorno escolar.
Aunque los niveles de contaminación en el hogar y en la escuela estaban altamente correlacionados, la susceptibilidad parece ser mayor en la escuela. Investigaciones previas indican que realizar más actividad física en el entorno escolar incrementa la frecuencia respiratoria, lo que podría amplificar los efectos adversos de la exposición a la contaminación.
Aunque los niveles de contaminación en el hogar y en la escuela estaban altamente correlacionados, la susceptibilidad parece ser mayor en la escuela
Posibles mecanismos biológicos
Existen varios mecanismos biológicos que podrían explicar estos hallazgos. La exposición a la contaminación atmosférica se ha relacionado con inflamación sistémica, estrés oxidativo y alteraciones en el metabolismo de los lípidos, la regulación de la glucosa y el control de la presión arterial, todos ellos procesos implicados en el desarrollo del síndrome metabólico.
“Dada la amplia exposición de la población a la contaminación atmosférica y las consecuencias a largo plazo del síndrome metabólico para la salud, estos resultados tienen importantes implicaciones para la salud pública”, afirma Martine Vrijheid, directora del programa Environment and Health over the Lifecourse de ISGlobal. “Nuestros resultados refuerzan la necesidad de seguir reduciendo los niveles de contaminación atmosférica para proteger la salud cardiometabólica infantil”.
Referencia:
Korving, A. et al. “Childhood outdoor air pollution exposure across multiple microenvironments and metabolic syndrome: A HELIX cohort analysis”, Environmental Research (2026)
