César Montaño Galarza designado nuevo Rector de la Sede ...

Por: Dr. César  Montaño Galarza

Rector de la Universidad Andina Simón Bolívar

 

 

 

Un fenómeno curioso se ha instalado en redes sociales y otros espacios donde comparten jóvenes y no tan jóvenes. Se trata de “Farmear aura”, donde lo primero significa ejecutar y exhibir gestos y actitudes orientadas a acumular un capital simbólico, tal como se farmea experiencia en un video juego, lo segundo, se lee como una vibra de magnetismo, seguridad y originalidad que a alguien le permite marcar terreno, marcar presencia. Con la clase política que tenemos y la necesidad de conectar con las actuales generaciones, la política no queda al margen de esta llamativa práctica.

Ya sabemos que nuestra política es personalista -caudillista y populista-, polarizada y cada vez más fabricada para Tik Tok; en ella, farmear aura implicaría construir deliberadamente, pero al disimulo, una presencia en la gente que se perciba como carisma, dominio y estilo, de tal forma que el mensaje sea: “este es el personaje”; por esto, el post, la foto o el mensaje deben dejar la sensación de ganancia de aura antes que de pérdida. El aura no se ahorra, así que, como en todo farmeo, hay que salir todos los días a obtener puntos.

En política, ganan carisma y puntos quienes hacen la entrada que se nota, trajeados de manera diferente, como el tipo “duro” que irrumpe en un operativo en un barrio peligroso; los que envían mensajes telegráficos, precisos, a la vena, una expresión agresiva o irónica, un apodo o un meme contra el rival; aquellos que se muestran naturales en el espacio familiar o en el gym, con look juvenil y de triunfador, combinando autoridad y proximidad digital; los que dominan el ritmo de las plataformas y redes sociales que son “el lugar” donde las papas queman; manejan códigos y tonos locales, propios, no genéricos, la frase hecha: “si se puede”; inventan un enemigo -el pelucón-, y lo usan como pólvora para encender la plaza.

Así, farmear aura en política sería manejar el poder como una performance de presencia; incluye look, timing, enemigo, clip y aparente despreocupación, para volverse “el personaje” antes que convertirse en el último meme. En nuestra política criolla hace rato que ciertos personajes farmeaban aura, siempre tuvimos a algunos en la tarima u otros espacios haciendo las delicias del público, disfrazados, cantando y bailando, gritando, insultando con frases lapidarias, con histrionismo, burlándose, buleando y amenazando. Se aproximan nuevos comicios, así que pilas los asesores, comunicadores y marketeros políticos.

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