Cada 21 de septiembre se quiere sensibilizar a la sociedad sobre el impacto de esta enfermedad neurodegenerativa.
Más allá de los estudios tradicionales sobre esta enfermedad neurodegenerativa, un centro de investigación español ha presentado un proyecto en el que expone que la mielina, la capa aislante de las neuronas, podría dañarse en las primeras etapas de la patología y estar involucrada en su desarrollo.

El estudio del alzhéimer se ha centrado en dos protagonistas durante décadas. El primero es un fragmento de proteína, denominado beta amiloide, que se deposita en el espacio entre neuronas, y el segundo es la proteína tau, que se acumula en el interior de ellas.
Ahora, un nuevo proyecto apunta que estas dos piezas del puzle podrían no son suficientes como para entender su progresión y que otros elementos como la mielina –la capa que actúa como aislante de las neuronas– podría verse afectada durante las fases tempranas del alzhéimer.
La mielina actúa como una capa aislante que recubre los axones
Según explica a SINC el investigador principal del trabajo y experto en el CIC biomaGUNE, Jordi Llop, la mielina actúa como una capa aislante que recubre los axones.
“Gracias a este aislamiento, el impulso eléctrico puede avanzar de forma mucho más rápida y eficiente. Cuando la mielina se deteriora, esa transmisión se hace más lenta y menos eficaz; y por ello, estamos estudiando si protegerla o repararla puede contribuir a preservar el funcionamiento de los circuitos cerebrales en el alzhéimer”, informa.
Un proyecto en proceso
En los últimos años ha habido un cambio de perspectiva y se ha enfatizado la función que puede tener la degradación de la mielina en la progresión de la enfermedad.
Se cree que esos cambios en la mielina ocurren en fases muy tempranas de la enfermedad
En ese sentido, el grupo de investigación trabaja para buscar la manera de reparar o prevenir las alteraciones de esa mielina. “El objetivo último de nuestro proyecto es investigar si hay compuestos que puedan ayudar a restaurar esa mielina en nuestros modelos de roedores y si eso se traslada con el tiempo en una mejora cognitiva”, añade Llop.
Revelar lo invisible
Los cambios en la mielina no son fáciles de detectar y, aunque las técnicas de imagen permiten observar el cerebro sin necesidad de cirugía, no siempre pueden captar las alteraciones sutiles.
Para ello, el equipo cuenta con una nueva generación de herramientas con las que pueden ver en tiempo real si se pueden reparar las vainas de mielina en modelos animales. “Hacemos pruebas de imagen para ver cómo se protege esa vaina que recubre las neuronas y las combinamos con ensayos de comportamiento, para observar si los ratones recuperan o pierden menos memoria”, apunta Llop.
Unas nanopartículas favorecen la regeneración neuronal y mejoran la memoria en modelos de alzhéimer
Una de estas herramientas es la tomografía por emisión de positrones, una técnica de imagen que utiliza pequeñas moléculas radiactivas que actúan como marcadores.
“Es una técnica que ya se utiliza en pacientes oncológicos u otros que requieran un estudio del cerebro. En nuestro proyecto empleamos trazadores diseñados para detectar cambios en el estado de la mielina, por lo que la idea es que, en el futuro, la misma técnica pueda evaluar de manera no invasiva si un tratamiento está reparándola en el cerebro de sujetos humanos” expresa el investigador.
En concreto, cuando la mielina se deteriora, deja expuestas ciertas estructuras que normalmente están ocultas. El marcador se une a ellas y genera una señal que se puede detectar. “En cierto modo es como si el cerebro revelara con tinta invisible las zonas donde algo empieza a fallar”, cuenta la investigadora predoctoral del grupo, Mariana Coimbra de Almeida.
Estrategias terapéuticas
Los primeros estudios con este tipo de herramientas muestran que es posible detectar cambios en el cerebro asociados al alzhéimer en regiones donde la mielina es abundante.
Esto refuerza una idea que está ganando terreno y es que esta enfermedad no es solo una condición de acumulación de proteínas, sino también un problema de las conexiones.
Las neuronas no funcionan de manera aislada y forman redes complejas cuya eficacia depende de que las señales viajen correctamente
Este proyecto busca nuevos tratamientos para el alzhéimer, por lo que “entender mejor la función de la mielina abre nuevas posibilidades”, afirma Llop.
Por un lado, podría ayudar a detectarlo en fases más tempranas, cuando los cambios no son tan evidentes a nivel clínico. Y por el otro, permitiría supervisar la evolución de la enfermedad de una forma más precisa.

