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“Los decanos hicieron los estándares de evaluación”

Néstor Pan, presidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria del Ministerio de Educación República Argentina, explica parte del proceso realizado allá.

Evaluación y acreditación universitarias. Dos procesos para conseguir ese objetivo se han vivido en Argentina y Ecuador. Por eso el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces) invitó a Néstor Pan, presidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria del Ministerio de Educación de la  República de Argentina (Coneau), para que compartiera cómo se ejecutó el proceso que ha durado 16 años en Argentina.

¿Existe autonomía universitaria cuando el organismo evaluador realiza un examen de habilitación basado no en la malla curricular de cada carrera, sino en los contenidos que el organismo evaluador señala en una lista de libros?

Entre Ecuador y Argentina hubo las mismas metodologías. Si todos creen que entrarán en un sistema como el de la autonomía universitaria y harán la tortilla sin romper los huevos, me parece que se están equivocando.

Ahora estamos demostrando que esto ya es un tema público y que hay caminos en que no se puede retroceder. La acreditación trata de dar garantías a los alumnos; estamos trabajando para los estudiantes. El tema de la coyuntura es discutir el futuro y la calidad en la formación académica.

¿Cuál fue el escenario del sistema universitario con el que se encontró el Coneau una vez que se conformó?

Entre 1989 y 1996 se crearon 22 instituciones privadas. Se creaban cuatro instituciones por año. Cuando nació el Coneau se abría una universidad por año. Se evidenció que se cerraban solas por la baja calidad y el desfinanciamiento. El cierre de las entidades fue lento, se cerraron 17 universidades con mal nacimiento.

¿Cómo tomaron las universidades (tanto públicas como privadas) este proceso?

Al principio hubo resistencia. Yo era decano de la Facultad de Ciencias Sociales y me resistía, porque tenemos un principio muy fuerte implementado en 1918, donde se apela a la reforma universitaria. Con el tiempo nos dimos cuenta de que no se altera la autonomía, porque los decanos de las facultades de las universidades públicas y privadas hacían los estándares y la Coneau los aplicaba.

¿Cómo manejaron esta resistencia en Argentina?

Con un proceso de confianza entre las universidades y el Coneau. Demostramos que solo buscábamos competencias mínimas de calidad a través de un sistema de mejoras.

¿Cómo se certifican en Argentina las carreras?

De dos maneras: una, a través del Ministerio de Educación, y otra, por medio de la acreditación a las carreras de interés público que nosotros evaluamos. De ahí determinamos si se acredita por 3 años, y establecemos un compromiso de mejoras. Si cumple con los estándares se le otorga la certificación por 6 años.

¿Cuáles fueron los resultados?

El incremento de la matriculación. En 1945 había 40.284 alumnos en las universidades; hasta 2010, hubo 1’718.510 estudiantes matriculados. En ese período aumentó la matrícula 43 veces. Actualmente, las universidades hacen filas para acreditar. De hecho hay 4.200 carreras acreditadas.

El Telégrafo | Redacción Sociedad | sociedad@telegrafo.com.ec | Foto: Edison Serrano

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