
Entre 1970 y 2019, la matrícula de educación superior en América Latina pasó de aproximadamente 1,9 millones de estudiantes a más de 30 millones. Ese crecimiento llenó las aulas —antes homogéneas y elitistas— de estudiantes de primera generación universitaria y dejó atrás el modelo en que la experticia disciplinar bastaba para enseñar: el médico que enseña medicina, el abogado que enseña derecho. El nuevo Documento de Trabajo n.º 15 La institucionalización de la pedagogía universitaria en América Latina: tensiones estructurales, niveles de articulación y desafíos de la soberanía académica, examina cómo las instituciones de educación superior (IES) de la región transitan de la transmisión de contenidos hacia arquitecturas dedicadas al desarrollo docente, la investigación sobre la enseñanza y el aprendizaje (SoTL) y el aseguramiento de la calidad.
El informe fue elaborado por el Centro de Pedagogías Universitarias (CPU), una iniciativa conjunta de UNESCO IESALC y la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD). Compara 14 sistemas nacionales: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
La ecuación detrás de la expansión
El estudio identifica el principal freno a la profesionalización de la enseñanza: la precarización laboral del profesorado. En México, Colombia y Perú, una gran parte de la docencia de pregrado la imparten profesores «hora cátedra» o a tiempo parcial, con contratos inestables y baja remuneración. Esto no es un accidente de gestión, sino una ecuación explícita: la contratación por horas fue el mecanismo con el que los sistemas absorbieron el salto de matrícula sin incrementar proporcionalmente el gasto por estudiante, porque el profesor por horas cuesta una fracción del profesor de planta y no genera obligaciones de investigación, extensión ni carrera.
Buena parte de la democratización del acceso que la región celebra se financió con la precarización de quienes enseñan. De ello se sigue que revertir la precarización no es únicamente un problema de voluntad normativa, sino de financiamiento
La precariedad tampoco se distribuye de manera neutral: las figuras contractuales más inestables concentran una proporción mayor de mujeres que los cargos de planta y de mayor jerarquía, aunque el informe advierte que América Latina no dispone todavía de una serie regional comparable por sexo y tipo de contrato. Y añade una advertencia de política pública: exigir estabilidad contractual sin resolver de dónde saldrán los recursos corre el riesgo de trasladar el costo al arancel estudiantil y revertir los avances en acceso.
Cartografía regional: tres niveles de articulación y un caso especial
El informe clasifica los 14 sistemas según la densidad y la articulación de sus CPU o Unidades de Desarrollo Docente:
- Alta articulación nacional (Chile, Uruguay, Costa Rica, Argentina): políticas de Estado sostenidas y redes maduras. En Chile, la cobertura estimada va del 60 % al 70 % del sistema y supera el 80 % en las universidades tradicionales del Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (CRUCH); el motor fue el programa de Mejoramiento y Calidad de la Educación Superior (MECESUP) y hoy la Red de Centros de Apoyo a la Docencia (REDCAD) integra a más de 40 universidades.
- Articulación intermedia (Colombia, Perú, República Dominicana, Ecuador): crecimiento rápido de centros impulsado por la regulación estatal —acreditación y licenciamiento— y por la competencia en el sector privado.
- Desarrollo descentralizado (México, Brasil, El Salvador, Bolivia, Panamá): coexisten «islas de excelencia» como el Tecnológico de Monterrey o la UNAM con una vasta mayoría de instituciones sin estructuras formalizadas de apoyo docente.
- En red, caso especial (Paraguay): la iniciativa Aula Pyahu, liderada por la Universidad Nacional de Asunción en consorcio con otras 10 universidades y financiada por la Unión Europea, logra una cobertura nacional que ninguna institución alcanzaría por sí sola.
Soberanía tecno pedagógica y uso crítico de la IA
En el plano tecnológico, el documento llama a consolidar una «soberanía tecno pedagógica»: plataformas de gestión propias y seguras, gobernanza institucional de los datos educativos y rechazo a la adopción acrítica de modelos comerciales privativos que mercantilizan la información de los estudiantes. Centros de vanguardia en Argentina (CITEP, de la Universidad de Buenos Aires) y México (Tecnológico de Monterrey) ya exploran la IA generativa para la personalización del aprendizaje y la retroalimentación automática. El informe plantea, sin embargo, el dilema ético de fondo: sin políticas explícitas, la IA puede ampliar la distancia entre las universidades que pueden pagar licencias y hardware y las que no.
Lo que el estudio aún no puede afirmar
Una de las contribuciones más incómodas del documento es su propia autocrítica:
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América Latina carece todavía de estudios que midan el efecto de estos centros sobre la retención, la progresión y el logro académico, y producir esa evidencia es, según los autores, la tarea más urgente de la agenda regional de investigación.
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El relevamiento no permite establecer que las microcredenciales de desarrollo docente tengan reconocimiento oficial más allá de la institución que las emite; en los casos documentados operan como reconocimiento interno.
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La pedagogía con perspectiva de género está casi ausente de los portafolios relevados, una contradicción notable en instituciones que reproducen en su contratación la desigualdad que piden corregir en el aula.
Recomendaciones clave
El documento cierra con líneas de acción organizadas en tres ejes: —política de Estado, gobernanza institucional e investigación—, entre ellas:
- Dignificar la docencia regulando las condiciones laborales y financiando la reforma: la formación pedagógica no puede depender del voluntarismo; debe vincularse a incentivos salariales y de promoción y a una carrera docente profesionalizada, junto a una agenda explícita de financiamiento (protección del gasto público por estudiante, fórmulas de asignación que reconozcan el costo de una planta estable y diversificación de fuentes).
- Reconocer las microcredenciales con estándares verificables: rutas formativas flexibles articuladas con los marcos nacionales de cualificaciones y con los criterios de promoción del profesorado, al amparo del Convenio Regional de Reconocimiento de Estudios, Títulos y Diplomas (UNESCO, en vigor desde 2022).
- Valorar el SoTL (Enfoque académico de la Enseñanza y el Aprendizaje en la educación terciaria y superior) en la evaluación académica: equiparar la investigación sobre la docencia con la producción científica disciplinar en los sistemas de evaluación y promoción.
- Adoptar políticas explícitas de IA: aplicar la Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial (UNESCO, 2021) y la Guía para la IA generativa en la educación y la investigación, que fijan proporcionalidad, supervisión humana, transparencia y protección de datos
Día Mundial del Docente
El 5 de octubre, la UNESCO celebra el Día Mundial del Docente, una fecha para reconocer su contribución a la transformación de la educación, reflexionar sobre el apoyo que necesitan para desarrollar plenamente su talento y vocación, y repensar los desafíos que enfrenta esta profesión a nivel mundial.
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Con el fin de contribuir a esta reflexión sobre el papel del profesorado de la educación superior, recordamos que en 1997 la UNESCO adoptó la Recomendación relativa a la Condición del Personal Docente de la Enseñanza Superior, complementando así la Recomendación de 1966 y extendiendo este marco normativo al personal docente y de investigación de la educación superior.
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En el marco de un amplio proceso de diálogo y concertación regional impulsado por la comunidad de educación superior de América Latina y el Caribe y acompañado por UNESCO IESALC, el trabajo decente fue incluido como Eje 7 de la CRES+5 (Brasilia, 2024). El documento Trabajo decente y condiciones de vida de los actores principales de la educación superior analiza la situación del profesorado universitario y ofrece recomendaciones para fortalecer sus condiciones de trabajo y de vida.
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El Informe mundial sobre tendencias de la educación superior: hacia una educación inclusiva, equitativa y de calidad en un panorama de movilidad internacional (UNESCO IESALC, 2026) dedica su capítulo 7 al personal docente de la educación superior, examinando los desafíos y transformaciones que enfrenta este sector en el contexto global actual.
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Desde CAMPUS IESALC, la plataforma de formación del Instituto, se ofrece el fortalecimiento de las competencias del personal de las instituciones de educación superior. A través de cursos innovadores y programas estratégicos, el Campus impulsa el desarrollo de capacidades clave para convertir a los docentes universitarios en verdaderos agentes de cambio, alineando su evolución con los principios de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
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