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Epílogo al libro “Así nos contaron la Historia de Esmeralda”

Por: Dr. José Manuel Castellano Gil (PhD.)
Profesor Titular de la Universidad Nacional de Educación -UNAE-
Miembro de la Academia Nacional de Historia de Ecuador

Cerrar esta obra, “Así nos contaron la Historia de Esmeraldas”, del Dr. Manuel Ferrer con un epílogo resulta casi misión imposible, pues si algo define a esta aportación es justamente su condición de “libro abierto”. En esa línea se enmarca estas breves líneas que, más que cerrar, pretenden expandir, generar y estimular una amplia reflexión colectiva, tanto en el campo historiográfico, en el plano social, en el claustro universitario como en la vida pública e institucional.

Esta tarea que me ha encomendado su autor -supone un gran reto al que no puedo eludir ni renunciar, sino todo lo contrario, al tiempo expreso al Dr. Ferrer esa invitación- encierra un ejercicio de gran complejidad o de extrema sencillez. Ante esa sobria disyuntiva he optado transitar por el primer sendero dado el respeto, estima y consideración que me merece su autor y los lectores afortunados que ya han incursionado a través de las páginas de este libro.

Es compleja esa labor por la transcendencia y relevancia de asuntos que el autor aborda con valentía, rigurosidad histórica y con un hondo compromiso propio de un esmeraldeño libertador, a pesar que sus orígenes provengan de la Vieja Europa.

Es muy probable que la lectura de estas páginas no haya dejado indiferente a nadie. Eso, ya de por sí, imprime un sello y carácter de gran valor a este texto, al incentivar irremediablemente la discusión y el análisis sobre el pasado, el presente y el futuro de la Provincia Verde ecuatoriana. Asumir el pasado es un acto de reencuentro imprescindible con el momento actual que nos conducirá ineludiblemente a cambiar la Historia. Ese es el leitmotiv de esta investigación comprometida con la identidad, el patrimonio y la sociedad esmeraldeña en su conjunto.

Manuel Ferrer pone sobre la mesa social una profunda reflexión que, desde mi visión, es indispensable, necesaria y urgente de ser abordada. Y es muy probable que levantará muchas ampollas en determinados sectores -a unos todavía cautivos de ese anquilosado proceso de enseñanza-aprendizaje y otros empecinados en el continuismo impositor a ultranza de un status quo anquilosado, clasista y dominante- no verán con buen agrado los planteamientos expuestos por el autor.

Éste no es un libro de exaltación engañoso, ni vanidoso, ni complaciente, como ya habrá podido deducir a través de su lectura, sino que es un compendio liberador que reclama una sensibilidad pública y social; una defensa del patrimonio histórico material e intangible esmeraldeño, que ha venido desvaneciéndose secularmente hasta su agonía actual; es una invitación a reiniciar una revisión de los procesos de reconstrucción histórica que pretende impulsar una historia social que incorpore a todos los componentes populares que hasta el presente han sido marginados; es un requerimiento a enfrentarse con su pasado y con sus fantasmas como estrategia superadora de la negación de una parte de su acervo histórico, del desencuentro con el pasado social, con vista a crear un presente forjador de un futuro de reafirmación colectiva; es una demanda al establecimiento de políticas encaminadas a la preservación, conservación, custodia y difusión identitaria esmeraldeña; es una llamada a un autoreconocimiento como pueblo conformado por una sinfonía social sin distinciones; es una reivindicación a renunciar definitivamente a los complejos periféricos históricos, que han fomentados una visión ombliguista con la que responsabilizar a los “otros” de sus males y como una argucia de cohesión social y marginalidad justificadora de su ausencia de peso en la estructura estatal. En definitiva, éste es un texto de liberación social, cultural e histórica que puede coadyuvar a sentar las bases de un nuevo amanecer de esa Provincia Verde.

EcuadorUniversitario.Com

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