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La torta y el café

Por: Simón Espinosa Cordero
Artículo tomado de la REVISTA VISTAZO / Febrero 19/98

Un Estado chico no significa un Estado débil. Los evasores fiscales lo quieren chico y débil.

Era 1921. El presidente José Luis Tamayo llamó a su despacho a unos azucareros y arroceros que vendían carísimo. Los productores se negaban a bajar los precios aduciendo alzas del flete, listas negras e inflación por la Ley Moratoria.- “Pero, señores, no ganen tanto”, les amonestó el Presidente.

La historia sigue en pie. El ministro de Finanzas, Marco Flores, repite y repite sin que nadie quiera oírlo:-Ecuador evade los impuestos. Ecuador defrauda al Estado mi millones de dólares anuales. Según el Ministro, tan bien vestido como Osvaldo, Heinz y Joyce juntos, hay evasores gordos: banqueros, empresarios y profesionales.

Hay bancos que pagan cero impuestos. Flores exhibe un montón de carpetas procesadas. Esos banqueros se escudan en el escudo fiscal y no pagan y no pecan, pues la ley les dice que todo está sin arruga alguna ya que les permite descontarse en donaciones y otros gastos. La ley ha sido escrita por ellos mismos.

Hay empresarios que evaden todo o poco pagan. También se escudan. Viajan, dice Flores, gastándose la plata de las utilidades. En empresas queridas los trabajadores reciben utilidades de pena y risa. Hay empresas que se declaran perdedoras. No pagan porque no tienen. Y perdiendo en tantos años no quiebran sino más bien engordan.

Muchos médicos, enfermeras, dentistas, abogados, ingenieros evaden los impuestos casi sin pensarlo. Y algunos sin quererlo porque se han olvidado de que hay impuestos. Quien nunca paga, fácilmente olvida.
Sumada la evasión tributaria al contrabando, la suma se vuelve respetable. La culebra se muerde el rabo. Gracioso criticar al Estado por corrupto e ineficaz. Lo quieren chiquito y débil ya que sus fortunas se han hecho con frecuencia a la sombra del Estado.

Y se entiende, entonces, que en la capital y en Guayaquil haya altísimos edificios y casuchas de harapos. Quienes defraudan son de la crema nacional. Quienes sufren por la evasión se llaman niños campesinos, gente sin trabajo, desnutridos, ignorantes, mal servidos en salud. Y son la mayoría. La opulencia de pocos se alimenta en la palidez de muchos. El Estado mal administrador, corrupto. Sí, pero la sociedad elitista más cruel y más corrupta. Hasta el presidente Fabián Alarcón en un aparte informal confesó que no sabía qué hacer con las Aduanas. Salve, poderosa mafia. Los aduaneros dispararon al ministro Aspiazu en su propio despacho. Ahora un poderoso banquero amenaza a Flores.

La primera medida correctiva será que Finanzas publique la lista de bancos, empresas y profesionales y la lista de sus impuestos pagados. Que a Finanzas le costará dinero en la prensa, en la radio y en la televisión está claro. Pero esta transparencia repetida año tras año rendirá buenos dividendos.

El tema de la evasión tributaria no suele constar en la agenda de los medios de comunicación. Rara vez una declaración ministerial sobre el tema es noticia.

Debería ser la noticia del día, del mes, del año, del siglo. Y mientras los medios no investiguen la evasión, el mal seguirá incurable y crecedor.

Ahora un poderoso banquero amenaza al ministro Flores. Siempre han gozado los banqueros de la torta y del café.

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